Nepal suma mil nombres a su registro de desaparecidos y eleva a más de 6.100 las víctimas sin rastro tras las devastadoras riadas que azotaron el norte y centro del país. En medio de las incesantes labores de rastreo y verificación que ejecutan los cuerpos de auxilio en el norte y centro del territorio, el Gobierno de Nepal añadió mil personas a su listado de extraviados a causa de las catastróficas riadas del pasado 26 de agosto, elevando el balance total de ciudadanos con paradero desconocido a 6.150.
La llegada de datos desde aldeas remotas y el rol crucial de las pruebas de ADN
El portavoz de la Autoridad Nacional de Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres nepalí (NDRRMA), Shanti Mahat, explicó a la agencia EFE que los funcionarios renovaron el censo oficial tras recibir reportes pormenorizados provenientes de poblados recónditos.
A medida que las patrullas penetran en las áreas más inaccesibles, los socorristas recopilan testimonios de supervivientes para precisar la magnitud de la tragedia.
Al respecto, Mahat reconoció la complejidad del registro estadístico en plena faena de campo:
«La NDRRMA aún no dispone de todos los datos de las personas desaparecidas. La lista podría seguir aumentando, ya que los equipos de rescate han llegado ya a casi todos los rincones de los distritos afectados por la catástrofe para recabar datos sobre las personas desaparecidas».
Sin embargo, el portavoz subrayó que el número global también podría disminuir a corto plazo mediante el cruce científico de perfiles genéticos.
En tal sentido, los expertos forenses cotejan el ADN de los cadáveres no reconocidos con las muestras biológicas de los parientes, puesto que muchos de los restos corresponden con certeza a quienes figuran en la lista de búsqueda.
De hecho, el informe más reciente de la NDRRMA certifica que los analistas retiraron 105 nombres de la nómina de desaparecidos luego de verificar la identidad de sus cuerpos.
Hasta la fecha, los especialistas acumulan casi 1.300 muestras de ADN tomadas de los fallecidos y cerca de 1.900 muestras aportadas por familiares directos.
Cuerpos fragmentados, el impacto del glaciar y el balance en el Tíbet
El desafío de los restos parciales y el origen del alud
Por otra parte, los rescatistas contabilizan hasta el momento 1.403 cuerpos extraídos del lodo y las aguas torrenciales. No obstante, más de 520 de esos hallazgos corresponden a restos parciales, circunstancia que entorpece la consolidación exacta del cómputo de defunciones.
El fenómeno, calificado por la comunidad científica como el «tsunami del Himalaya», se desató durante la mañana del 26 de agosto tras desprenderse un bloque colosal de hielo y roca de dos kilómetros cuadrados en el monte Langtang Lirung, a 5.200 metros de altitud.
Pérdidas materiales y la situación transfronteriza
Aunado a esto, el gigantesco torrente sepultó miles de hogares y comercios, destruyendo puentes, carreteras y decenas de plantas hidroeléctricas en los valles circundantes. En consecuencia, el Estado nepalí calcula que las tareas de reconstrucción requerirán una inversión superior a los 4.700 millones de dólares.
Paralelamente, la vecina región china del Tíbet sufrió el impacto directo del aluvión de fango y piedras, reportando hasta el momento 43 personas fallecidas y 519 ciudadanos todavía desaparecidos.
Con información de EFE
