Valencia, 4 de mayo de 2026-. Migración en América Latina se vuelve compleja por la interacción de múltiples crisis. El informe Prospectiva Estratégica Multipaís señala que los movimientos ya no responden a patrones tradicionales. Los flujos son más diversos, multidireccionales y cambiantes, con nuevas rutas emergentes.
La OIM identifica cinco factores clave que marcarán el futuro migratorio. Entre ellos destacan la violencia vinculada al crimen organizado, el deterioro de la seguridad y nuevas realidades económicas. También influyen los cambios en políticas migratorias, el aumento de retornos y deportaciones, y los riesgos climáticos.
Ana Durán Salvatierra, directora regional adjunta de la OIM, subrayó la necesidad de estrategias proactivas. “No se trata de predecir el futuro, sino de prepararnos para distintos escenarios posibles”, afirmó. La funcionaria insistió en que la anticipación es esencial para una gobernanza migratoria eficaz.
Migración en América Latina se vuelve compleja por la interacción de múltiples crisis
Migración en América Latina se vuelve compleja y los números lo confirman. Actualmente, 78,7 millones de migrantes internacionales residen en la región, la mayoría en Estados Unidos. Solo en 2024 se registraron 14,5 millones de desplazamientos internos, principalmente por desastres naturales.
Los movimientos forzados por violencia y conflictos se duplicaron, alcanzando casi 1,5 millones. Más del 60% ocurrieron en Haití debido a ataques de pandillas. La OIM advierte que estas dinámicas generan presión sobre fronteras y centros urbanos.
La migración dentro de la región también es significativa. Venezuela continúa siendo un punto de origen clave, con 6,9 millones de personas viviendo en América Latina y el Caribe. Estos desplazamientos internos mantienen un impacto constante en los países receptores.
Un entorno cada vez más volátil
Migración en América Latina se vuelve compleja porque múltiples factores interactúan y se retroalimentan. El resultado es un entorno más volátil y difícil de anticipar. La OIM advierte que los países deben prepararse para escenarios cambiantes.
La pregunta, según Durán, es si los gobiernos reaccionarán demasiado tarde o si se anticiparán con políticas adecuadas.
