Médicos transforman una barbería móvil en sala de neonatología para salvar a bebés prematuros en Chitré tras el terremoto de 7,7 que dañó 24 hospitales en Panamá. Un grupo de médicos adaptó de emergencia una barbería móvil para albergar a bebés prematuros en la ciudad panameña de Chitré, provincia de Herrera.
La insólita reconversión médica responde al violento terremoto de magnitud 7,7 que sacudió el territorio panameño el pasado viernes a mediodía, evento telúrico que provocó averías severas en 24 instalaciones sanitarias a escala nacional y forzó al personal de salud a prestar auxilio en plena vía pública.
Dicho vehículo comercial, bautizado como ‘Boss Barber’ y estacionado frente al hospital público de la localidad, brinda ahora un refugio climatizado a tres infantes nacidos antes de término cuyas vidas corrían peligro por las altas temperaturas callejeras.
Luces led, cunas improvisadas y el rescate térmico en el ‘Boss Barber’
El autobús de color negro mate, cedido voluntariamente por un emprendedor local, opera como una sala de cuidados especiales en medio del caos que todavía impera en las inmediaciones del hospital.
Los aspectos más resaltantes sobre la atención de los infantes dentro del automotor comprenden los siguientes detalles:
- El personal de salud instaló diminutas cunas entre espejos, barras de iluminación led, cajas de fármacos y tubos de infusión endovenosa.
- El vehículo disponía de su propio sistema de enfriamiento, pero los sanitarios añadieron dos equipos de aire acondicionado extra para contrarrestar el intenso calor ambiental.
- Los médicos conectaron dispositivos de ventilación estilo CPAP para garantizar el flujo de oxígeno adecuado a los pulmones inmaduros de los tres recién nacidos.
- La intervención de este comercio rodante evitó que los infantes continuaran a la intemperie, donde presentaban signos de enrojecimiento cutáneo por el calor extremo.
- La subdirectora regional de Salud de la provincia de Herrera, Yitzel Herrera, confirmó que los tres neonatos evolucionan establemente dentro de este espacio protegido.
En tal sentido, la funcionaria de salud expresó su profundo agradecimiento por el gesto cívico: «Contamos con tres. Son prematuros, es decir, que nacieron antes de la fecha. Gracias a Dios ahora se encuentran bajo las condiciones climatológicas especiales para ellos gracias a este emprendedor que con todo su amor nos donó el autobús-barbería».
Dificultades clínicas
A este respecto, Herrera alertó sobre las dificultades clínicas que sortearon durante las primeras horas posteriores al sismo: «Son bebés recién nacidos (…) necesitan condiciones de aparatos estilo CPAP para tener mejor ventilación a nivel pulmonar porque no han madurado los pulmones. Por los calores, además, se estaban poniendo rojitos».
Aunado a esto, los pediatras monitorean de forma continua los signos vitales de los pequeños para evitar complicaciones respiratorias o infecciones intrahospitalarias en el área externa.
Asimismo, decenas de voluntarios suministran agua potable, compresas frías y medicamentos básicos a las brigadas médicas que trabajan sin pausa frente a la calzada.
Saldo milagroso sin muertes, dos mil estructuras dañadas y estado de emergencia
Destrozos en la península de Azuero y carpas internacionales
Por otra parte, la precaria situación del hospital de Chitré refleja el panorama general que atraviesan los pueblos de la península de Azuero.
Los especialistas médicos asisten a centenares de personas sobre camas alineadas en parques y aceras, guareciéndose bajo toldos climatizados del Gobierno de Panamá y estructuras de lona donadas por Estados Unidos.
Pese a la extrema violencia del movimiento telúrico de 7,7, las autoridades calificaron el desenlace humano como un «milagro», confirmando que el evento no causó víctimas mortales y apenas provocó una treintena de heridos leves.
No obstante, el sismo destrozó más de 2.000 infraestructuras civiles, destruyendo templos, viviendas particulares y oficinas gubernamentales en poblados rurales de vocación agropecuaria.
Equipos de rescate constataron fracturas profundas en carreteras principales y derrumbes de tierra que aíslan a comunidades de difícil acceso.
En consecuencia, los habitantes acampan en plazas abiertas y organizan ollas comunitarias para garantizar la alimentación colectiva mientras aguardan por cuadrillas de remoción de escombros.
De igual manera, los organismos de ayuda canalizan alimentos y ropa hacia las zonas rurales, aunque las dificultades en las vías terrestres demoran los despachos en los caseríos más apartados.
Inyección de 100 millones de dólares y cierre precautorio
Por añadidura, el Ejecutivo panameño activó medidas de excepción para atender la contingencia financiera derivada del fenómeno geológico.
El Gobierno nacional promulgó el decreto de Estado de Emergencia con la finalidad de liberar de forma inmediata 100 millones de dólares para la reconstrucción de infraestructura pública y la asistencia social.
Los peritos del Estado continúan levantando balances técnicos, pues todavía no determinan la cuantía económica total de los destrozos.
Por otro lado, los establecimientos comerciales de más de un piso permanecen cerrados por motivos de seguridad, mientras que el Ministerio de Educación mantiene suspendidas las clases presenciales en todo el país.
De modo que la transformación del autobús barbería, la instalación de carpas de campaña y la movilización de fondos extraordinarios reflejan la capacidad de resiliencia de la sociedad panameña frente a la adversidad.
Con información de EFE
