Más de 800 efectivos combaten un voraz incendio forestal en el norte de Portugal que avanza tras consumir viviendas deshabitadas. Un contingente de más de 840 efectivos combatía durante la noche de este miércoles un grave incendio forestal registrado en el norte de Portugal, el cual se extendió rápidamente hacia el distrito de Bragança. Las complejas condiciones meteorológicas facilitaron el avance del fuego, mientras que otros dos focos cercanos a la frontera con España mostraron una evolución favorable. Por lo tanto, las autoridades mantienen la máxima alerta operacional para controlar la emergencia.
Foco crítico en Valpaços, viviendas afectadas y despliegue técnico
Al respecto, la emergencia de mayor riesgo se originó el pasado martes en Valpaços, localidad situada a 150 kilómetros al noreste de Oporto, propagándose hacia el municipio de Mirandela impulsada por vientos intensos, bajas tasas de humedad y un marcado calor. Por consiguiente, los servicios de extinción movilizaron más de 260 vehículos para frenar las llamas, las cuales destruyeron un desguace y varias infraestructuras residenciales deshabitadas, sin registrarse heridos ni pérdidas humanas. Sin embargo, el fuego obligó a interrumpir el tránsito en diversas carreteras estratégicas de la zona.
«Las autoridades desplegaron más de 840 efectivos y 260 vehículos terrestres en Valpaços, aprovechando la baja de temperaturas nocturna para contener las llamas sin controlar».
Efectivamente, aunque el siniestro continuaba fuera de control al caer la noche, la leve disminución de la temperatura ambiente y la menor intensidad de las ráfagas de aire mejoraron las condiciones técnicas para el trabajo de las brigadas. Por este motivo, el mando operativo reforzó las líneas de contención para evitar la propagación hacia zonas habitadas. Por otro lado, la coordinación entre corporaciones locales ha sido clave para proteger los asentamientos vecinos.
Avances cerca de la frontera con España y municipios en peligro máximo
Focos controlados en Guarda y Deilão
Por lo tanto, el escenario mostró un comportamiento positivo en el área de Guarda, sector del centro-norte del país ubicado a unos treinta kilómetros de Salamanca (España), donde un incendio activo desde el lunes fue dado por extinguido tras arrasar cerca de 1.000 hectáreas de vegetación y dejar cinco efectivos de Protección Civil con heridas leves. Por esa razón, las autoridades también mantienen bajo observación el fuego de Deilão, cercano a la provincia de Zamora, el cual afectó 50 hectáreas de masa forestal sin provocar daños materiales.
Alerta máxima en el territorio luso
Por otra parte, la conjunción de sequedad extrema en el terreno y termómetros elevados mantiene a decenas de municipios del norte y centro de Portugal bajo una clasificación de peligro máximo o muy elevado de incendios. Ciertamente, los organismos de socorro recuerdan la importancia de extremar las precauciones para prevenir nuevas igniciones en áreas forestales. No obstante, los retretenes de vigilancia permanecerán desplegados durante las próximas horas.
El trabajo ininterrumpido de las brigadas nocturnas resultará determinante para lograr la liquidación total de las llamas antes de que las temperaturas vuelvan a elevarse en las jornadas subsiguientes. Por lo tanto, la evolución del clima condicionará la contención del desastre natural.
Con información de EFE
