Valencia, 4 de mayo de 2026-. Maduro Guerra aseguró que temió por la vida de su padre el 3 de enero. El diputado ofreció detalles inéditos sobre los eventos ocurridos la madrugada del pasado 3 de enero en Caracas.
Esa noche, fuerzas militares estadounidenses detuvieron a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, para trasladarlos a Nueva York.
Maduro Guerra aseguró que temió por la vida de su padre el 3 de enero
Nicolás Maduro Guerra recordó que los ataques iniciales sobre la capital generaron un clima de caos y desinformación total.
Durante los primeros minutos de la incursión, recibió un mensaje de audio de su padre que interpretó como una despedida.
«Nico, están bombardeando. Que la patria siga luchando», decía el mensaje que marcó el inicio de la operación militar.
El hijo del mandatario confesó que, tras perder contacto por varias horas, llegó a pensar que su padre había fallecido.
«Yo creo que a mi papá lo mataron», le comentó a su esposa tras los intensos bombardeos reportados en la ciudad.
Esta misma preocupación fue compartida por altos funcionarios, quienes intentaron establecer contacto con la administración de Donald Trump.
Delcy Rodríguez y Jorge Rodríguez también consideraron la posibilidad del deceso al no recibir señales de vida durante la madrugada.
Detalles sobre el estado de Cilia Flores
El diputado también reveló que la detención de la pareja presidencial estuvo marcada por incidentes físicos de gravedad.
Explicó que Cilia Flores resultó herida durante el procedimiento y sufrió un fuerte golpe que generó mucha preocupación.
«El charco de sangre que había era bárbaro», describió el legislador al detallar la angustia vivida por su entorno familiar.
Para el joven político, lo sucedido el 3 de enero fue la suma de sanciones, errores de gestión e intereses internacionales.
Comunicación desde la cárcel de Nueva York
A cuatro meses de los hechos, el contacto con el exmandatario se limita a las normas de la prisión federal.
Nicolás Maduro dispone de 510 minutos mensuales para realizar llamadas telefónicas supervisadas desde su celda en Estados Unidos.
Su hijo graba estas conversaciones como parte de un registro personal para conservar el testimonio de su progenitor.
Según el diputado, su padre dedica gran parte del tiempo a la lectura «obsesiva» de la Biblia en su reclusión.
Asegura que el enfoque espiritual ha sido el refugio del detenido mientras espera los avances de su proceso judicial.
