Lula y Petrobras reactivan perforaciones en la Amazonía. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y la estatal Petrobras anunciaron este miércoles el reinicio de las perforaciones en el campo de Urucu, la principal reserva terrestre de hidrocarburos del país, ubicada en la Amazonía, tras casi una década de paralización.
El proyecto contempla inversiones cercanas a 2.500 millones de reales, equivalentes a unos 500 millones de dólares, destinadas a la perforación de 22 nuevos pozos en esta zona estratégica para la producción energética brasileña.
Urucu es considerado el mayor campo terrestre de petróleo y gas de Brasil, aunque la mayor parte de la producción nacional proviene actualmente de reservas en alta mar. En este caso, el campo representa una fuente clave de abastecimiento para el norte del país, donde el acceso a energía es más limitado.
Durante un acto en el estado de Amazonas, Lula defendió la decisión argumentando la necesidad de impulsar el crecimiento económico y financiar la transición energética.
“Nos gusta Brasil, nos gusta Petrobras, queremos vivir bien, trabajar bien, estudiar bien, y solo tendremos eso si la economía crece”, expresó el mandatario.
El Gobierno brasileño sostiene una posición dual frente a los combustibles fósiles: por un lado, promueve la transición energética; por otro, mantiene que los ingresos petroleros son necesarios para sostener el desarrollo económico y social del país.
Organizaciones ambientales han manifestado preocupación por la reactivación del proyecto en plena Amazonía, alertando sobre posibles impactos ecológicos. La red Observatorio do Clima advirtió que nuevas perforaciones podrían contribuir a la degradación ambiental de la región.
Expertos ambientales han propuesto incluso declarar la Amazonía como zona libre de explotación de petróleo y gas, aunque reconocen la dificultad de frenar la expansión energética en el corto plazo.
El anuncio se produce meses después de la conferencia climática COP30 de la ONU, celebrada en la ciudad amazónica de Belém, donde Lula llamó a los países a diseñar hojas de ruta para abandonar progresivamente los combustibles fósiles.
Sin embargo, su gobierno no ha cumplido aún con la entrega formal de ese plan de transición, lo que ha generado críticas de sectores ambientales.
Lula, de 80 años, enfrenta además un contexto político complejo, ya que deberá disputar su posible reelección en las próximas elecciones frente a la derecha brasileña.
Con información de: AFP
