Valencia, 3 de noviembre de 2026- La línea de alta velocidad Madrid-Barcelona podría permanecer cerrada durante dos años para ejecutar una renovación integral de su infraestructura. Así lo planteó el ministro de Transportes de España, Óscar Puente, el pasado 30 de octubre, al reconocer que el Gobierno estudia esta posibilidad por razones de seguridad y modernización ferroviaria.
Durante una rueda de prensa, el ministro señaló que un cierre total está entre las alternativas que se analizan. «Lo estamos valorando», afirmó, al mencionar el modelo aplicado en Alemania, donde se interrumpe completamente el servicio para facilitar la ejecución de las obras.
La propuesta surge en medio de la preocupación por el estado de la red ferroviaria española, tras dos graves accidentes registrados en el corredor andaluz en menos de un año.
La línea de alta velocidad Madrid-Barcelona podría permanecer cerrada durante dos años para ejecutar una renovación integral de su infraestructura
La línea Madrid-Barcelona transporta actualmente a más de 15 millones de pasajeros al año y forma parte de un plan de modernización que busca reducir el tiempo de recorrido a menos de dos horas.
Entre las intervenciones previstas figuran la renovación de las traviesas y la actualización del sistema europeo de gestión del tráfico ferroviario (ERTMS) al nivel 2.
Sin embargo, el presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, ha defendido que las inversiones deben ejecutarse procurando el menor impacto posible sobre los usuarios. En ese sentido, considera que un cierre total del corredor no sería la opción deseable.
La decisión enfrenta dos objetivos: garantizar las condiciones de seguridad durante los trabajos y mantener la conexión ferroviaria entre las dos principales ciudades del corredor.
Accidentes y restricciones alimentan la preocupación
La discusión sobre el futuro de la línea Madrid-Barcelona se produce en un momento de dificultades para el transporte ferroviario. Tras el accidente de Adamuz, parte del tráfico entre ciudades ha sido absorbido por el puente aéreo, mientras crecen las dudas de algunos pasajeros sobre la seguridad del tren.
El sector turístico también ha advertido sobre las consecuencias económicas de una eventual interrupción del servicio. Según las cifras aportadas en la información, están en juego alrededor de 100.000 millones de euros, en un contexto en el que el 82 % de los desplazamientos se realizan por tren.
A estos problemas se suman las fisuras detectadas en trenes AVLO de Talgo y las restricciones de velocidad aplicadas en distintos tramos. La información señala que casi un tercio de los kilómetros de la línea tiene limitaciones de hasta 30 kilómetros por hora.
El reciente accidente en Urda también ha reavivado las preocupaciones sobre el mantenimiento de la infraestructura ferroviaria española.
El cierre total divide las posiciones sobre las obras
Hace un año se había planteado ejecutar los trabajos durante la noche para reducir las interrupciones del servicio. No obstante, los accidentes recientes han vuelto a poner sobre la mesa la posibilidad de suspender completamente la circulación durante las obras.
Quienes defienden esta alternativa sostienen que permitiría trabajar en condiciones más seguras y acelerar la renovación, con el objetivo de recuperar posteriormente la normalidad del tráfico ferroviario.
Desde los sindicatos también se han señalado problemas relacionados con la experiencia de algunos trabajadores en la línea Madrid-Sevilla, cuya renovación ha sufrido retrasos y dificultades técnicas.
Por ahora, el cierre de la línea Madrid-Barcelona durante dos años no constituye una decisión definitiva, sino una posibilidad que el Ministerio de Transportes está evaluando.
