La inteligencia artificial sacude la agenda de la ONU entre pedidos para frenar su desarrollo y la feroz pugna tecnológica de Washington y Pekín. En un escenario de creciente alarma por la velocidad vertiginosa con la que avanzan los algoritmos generativos, la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas incorporará de lleno en sus deliberaciones el impacto de la inteligencia artificial (IA), justo cuando destacados pioneros de la industria exigen ralentizar su despliegue para evitar riesgos fuera de control.
La cita multilateral congregará a los líderes mundiales en Nueva York bajo una intensa disputa geopolítica entre Estados Unidos y China por la supremacía digital, panorama ante el cual la Unión Europea batalla para evitar el rezago técnico.
Alertas desde Silicon Valley y la cumbre paralela entre Trump y Xi
La inquietud del sector privado detonó con fuerza en las jornadas previas tras los llamamientos que lanzó Dario Amodei, consejero delegado de la firma Anthropic, quien solicitó poner un freno prudencial a los sistemas de vanguardia para robustecer sus barreras de protección.
Dicha postura encontró un respaldo inmediato en Sam Altman, máximo responsable de OpenAI, directivo que decidió además postergar la salida a bolsa de su compañía para priorizar protocolos éticos.
En tal sentido, la delegación de Francia, país que ejerce la presidencia rotatoria del Consejo de Seguridad, diseña una sesión especial sobre seguridad e informática que desarrollará a lo largo de la semana de alto nivel, con fecha y formato por ratificar.
Asimismo, estos debates coincidirán con el aterrizaje oficial del mandatario chino, Xi Jinping, en Washington el venidero 24 de septiembre para encarar una cumbre crucial frente a Donald Trump.
Aunado a esto, Trump insiste en que cualquier pausa operativa en los laboratorios occidentales concederá ventajas tácticas a Pekín, postura que la potencia asiática cuestiona con dureza mientras acelera sus propios desarrollos.
De igual forma, el secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, prevé sostener un intercambio este fin de semana con el viceprimer ministro chino, He Lifeng, reunión que abordará los peligros de los modelos computacionales según reveló el portal Axios.
Por añadidura, la batalla entre las superpotencias trasciende el software y abarca el acaparamiento de microchips avanzados, las plantas de centros de datos, el poder de cómputo y el suministro de energía eléctrica para operar los servidores.
Por su parte, el vicepresidente Han Zheng asumirá la palabra en la Asamblea General el sábado 26 en sustitución de Xi Jinping.
El escudo normativo europeo y la hoja de ruta multilateral
La Unión Europea entre la cautela y la soberanía industrial
Por otra parte, la Unión Europea procura consolidar una vía intermedia que preserve su influencia mediante la entrada en vigor de la Ley de Inteligencia Artificial (AI Act), mecanismo normativo que flexibilizó recientemente varias cláusulas para estimular la competitividad de las empresas comunitarias.
En consecuencia, la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, alertó sobre la peligrosa vulnerabilidad que arrastra el bloque comunitario por depender de infraestructuras extranjeras, reclamando la creación inmediata de plataformas y centros de datos propios.
Las metas de la ONU para un acceso equitativo
De manera paralela, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, defendió en su discurso del Estado de la Unión una estrategia dual orientada a blindar las garantías ciudadanas y robustecer la capacidad productiva continental, anunciando reuniones con los desarrolladores más influyentes para sincronizar los avances técnicos:
En el terreno multilateral, el nuevo presidente de la Asamblea General, Khalilur Rahman, conminó a los Estados miembros a edificar un marco normativo fundado en el acceso democrático, la rendición de cuentas y la supervisión humana indelegable.
A su vez, el secretario general António Guterres urgió a pactar un marco de salvaguarda global para esquivar una contienda tecnológica anárquica.
Posteriormente al primer encuentro global ejecutado en Ginebra el pasado julio, la organización proyecta su segunda conferencia para mayo de 2027 en la ciudad de Nueva York.
Por último, un comité científico independiente brindará asistencia analítica a los gobiernos para que las naciones más vulnerables logren participar en la redacción de directrices sobre empleo y bienestar.
Con información de EFE
