La Guardia Revolucionaria de Irán derriba un dron militar estadounidense MQ-1 en el estrecho de Ormuz y tensa al máximo la disputa por el paso petrolero. La Guardia Revolucionaria de Irán anunció este jueves 29 de octubre de 2026 que sus baterías antiaéreas destruyeron un dron militar estadounidense modelo MQ-1 en el espacio aéreo situado al este del estrecho de Ormuz.
El cuerpo castrense persa difundió el parte bélico a través de la agencia oficial de noticias IRNA, puntualizando que sus unidades de radar detectaron la aeronave no tripulada en plena incursión antes de neutralizarla frente a las costas de la localidad de Sirik.
La interceptación en Sirik y los precedentes en Bandar Abás
La cúpula de la Fuerza Aeroespacial de la Guardia Revolucionaria reivindicó la efectividad de sus escudos tecnológicos mediante un enérgico comunicado institucional.
El mando castrense precisó la magnitud del derribo con palabras categóricas: «Hace unas horas, el decimocuarto dron avanzado MQ-1 fue interceptado y destruido por un moderno sistema de defensa aérea».
En tal sentido, las autoridades iraníes situaron las coordenadas exactas del suceso en las aguas costeras de Sirik, enclave geográfico localizado en el flanco oriental del paso fluvial.
A este respecto, el suceso no constituye un hecho aislado, pues apenas el domingo pasado el Ejército de la nación persa notificó el derribo de otro aparato no tripulado de asalto estadounidense tipo LUCAS mientras sobrevolaba las inmediaciones portuarias de Bandar Abás.
Aunado a esto, ambos episodios bélicos responden a la abierta pugna por el control marítimo de Ormuz, canal por donde navega una porción sustancial de los cargamentos mundiales de petróleo y bienes industriales.
Asimismo, las escaramuzas entre los dos bandos aumentaron de forma exponencial a raíz del conflicto armado que iniciaron Estados Unidos e Israel contra territorio iraní el pasado 28 de febrero.
La ofensiva diplomática de Abás Araqchí y las gestiones multilaterales
El plan de desescalada de siete días frente a la negativa de Washington
Por otra parte, el Gobierno iraní intenta balancear sus demostraciones de fuerza armada con una activa agenda de contactos diplomáticos en busca de un cese al fuego.
El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abás Araqchí, reiteró públicamente que su despacho mantiene canales abiertos con diversos mediadores internacionales para explorar alternativas viables de distensión.
El jefe de la diplomacia persa manifestó que los emisarios analizan contrapropuestas que permitan ejecutar su plan de paz de siete días en un lapso inferior a una semana, procurando detener la devastación en la región.
No obstante, los delegados de la Casa Blanca ya habían desestimado formalmente esa misma hoja de ruta hace más de un mes por considerarla insuficiente para sus intereses estratégicos.
En consecuencia, los diplomáticos de Teherán redoblan los esfuerzos en foros neutrales para evitar que la Casa Blanca y el Pentágono respondan militarmente a los derribos aéreos.
Las conversaciones en Teherán con socios regionales y potencias aliadas
Por añadidura, la cancillería de Irán convocó en días recientes a representaciones de alto nivel diplomático pertenecientes a Rusia, Catar, Pakistán, Arabia Saudí y Turquía para debatir la gravedad del escenario bélico.
Durante estas sesiones extraordinarias de trabajo, los delegados internacionales abordaron fórmulas pragmáticas para frenar las hostilidades y garantizar la libre circulación de buques tanqueros en el golfo Pérsico.
Dicha concertación multilateral busca construir un frente de contención diplomática que impida una conflagración regional incontrolable en el estrecho.
Por otro lado, los analistas de defensa advierten que el anuncio sobre la destrucción del dron MQ-1 añade una enorme presión a la Casa Blanca, aunque recuerdan que los datos del derribo corresponden exclusivamente a la versión oficial divulgada por las autoridades militares iraníes.
De modo que el impacto del proyectil sobre el MQ-1 en Sirik, el ataque previo al dron LUCAS en Bandar Abás, las advertencias navales en Ormuz y el plan de siete días de Abás Araqchí configuran un cuadro de extrema tirantez entre Teherán y Washington este jueves 29 de octubre de 2026.
Con información de EFE
