Los prolongados apagones programados para este lunes afectarán de forma simultánea a más de la mitad del territorio nacional de la isla caribeña. Por lo tanto, el masivo corte del suministro eléctrico perjudicará gravemente las actividades comerciales y domésticas durante el horario de máxima demanda nocturna.
De este modo, los ciudadanos enfrentan un panorama de extrema precariedad debido al colapso progresivo de las principales plantas termoeléctricas del país caribeño. Sin embargo, el Ministerio de Energía y Minas ejecuta planes de contingencia urgentes que resultan insuficientes ante la magnitud de la crisis energética en Cuba.
Apagones en más de la mitad del país
Por consiguiente, el país afronta una profunda recesión operativa desde mediados del año 2024 debido a la falta crónica de inversiones de capital. Además, las autoridades aducen que el asedio petrolero implementado por Estados Unidos desde enero asfixia directamente los procesos logísticos de refinación interna.
Los prolongados apagones de este lunes en Cuba afectarán de forma simultánea hasta el 61% del país.
Por otro lado, el Ejecutivo de La Habana califica permanentemente las medidas restrictivas dictadas por la Administración de Washington como un procedimiento genocida. Efectivamente, las interrupciones del servicio superan las veinte horas consecutivas en la capital, destruyendo la frágil estabilidad de esta crisis energética en Cuba.
Por esta razón, la Empresa Unión Eléctrica (UNE) preveía para este lunes una capacidad de generación de apenas 1.280 megavatios en el territorio. Ciertamente, las estadísticas oficiales estiman que la demanda máxima de la población alcanzará los 3.200 megavatios durante las horas de la noche.
Déficit de generación por obsolescencia tecnológica
Asimismo, la diferencia numérica entre la oferta disponible y el consumo real genera un déficit comercial insostenible de 1.920 megavatios de potencia. Consecuentemente, los despachadores de carga ordenan desconexiones obligatorias de emergencia para evitar un apagón total desordenado en las redes del Sistema Eléctrico Nacional.
Por su parte, los técnicos atribuyen el colapso a la obsolescencia de las maquinarias, las cuales acumulan décadas de explotación continua sin mantenimientos. De igual forma, diez de las dieciséis unidades de generación principales permanecen fuera de servicio debido a múltiples averías mecánicas imprevistas.
A pesar de los esfuerzos de los obreros, la central termoeléctrica Antonio Guiteras registra graves fallas estructurales que impiden su normal funcionamiento. Por lo tanto, la escasez de combustibles importados para alimentar las calderas estatales agrava severamente las consecuencias operativas de la crisis energética en Cuba.
Consecuencias del desabastecimiento en la población
Por otra parte, los residentes del interior del país sufren cortes de luz que alcanzan hasta los dos días consecutivos sin interrupción. Ciertamente, las familias pierden sus alimentos refrigerados y enfrentan serias dificultades para bombear agua potable hacia los hogares de las comunidades rurales.
Finalmente, las instituciones de salud priorizan las plantas de emergencia para garantizar únicamente los servicios médicos indispensables en los hospitales públicos nacionales. De este modo, el Gobierno cubano busca desesperadamente alternativas de suministro mediante convenios internacionales para aliviar la crisis energética en Cuba.
Con información de EFE
