Irán apuesta por una guerra de desgaste frente a Estados Unidos e Israel, pese a la superioridad militar de ambos países en el conflicto.
Analistas en seguridad internacional sostienen que la estrategia iraní no busca una victoria convencional. En cambio, intenta prolongar el enfrentamiento y aumentar los costos económicos y militares de sus adversarios.
Estados Unidos e Israel aseguran que sus ataques aéreos conjuntos han debilitado de forma significativa la capacidad militar iraní.
El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó recientemente que gran parte de la defensa aérea, la fuerza aérea y la armada de Irán han sido golpeadas.
Irán, sin embargo, continúa respondiendo con ataques contra Israel y contra países de Medio Oriente que albergan bases militares estadounidenses.
Irán apuesta por una guerra de desgaste
Expertos consideran que Irán busca convertir el enfrentamiento en un conflicto prolongado.
El analista H. A. Hellyer, del Royal United Services Institute del Reino Unido, explica que Teherán intenta que la guerra resulte costosa e incierta para sus adversarios.
Según el especialista, Irán no pretende derrotar a Estados Unidos o Israel en un combate directo. Su objetivo sería obligarlos a mantener operaciones militares durante un largo período.
Este enfoque se conoce como guerra de desgaste. Consiste en debilitar gradualmente al enemigo mediante ataques continuos que consumen recursos, tiempo y capacidad militar.
Misiles y drones como eje militar
Los misiles balísticos y los drones forman la base de la doctrina militar iraní.
Israel estima que Irán contaba con unos 2.500 misiles a comienzos de este año. Estos incluyen sistemas de corto y mediano alcance.
Entre los modelos mencionados por autoridades iraníes figuran el Sejjil, con un alcance cercano a 2.000 kilómetros.
También aparece el Fattah, que Teherán describe como un misil hipersónico capaz de viajar varias veces más rápido que la velocidad del sonido.
Además, el país mantiene instalaciones subterráneas conocidas como “ciudades de misiles”. En estos complejos se almacenan lanzadores y armamento estratégico.
El papel de los drones
Los drones también cumplen un papel central en la estrategia militar de Irán.
Se estima que el país produjo decenas de miles de drones Shahed antes del inicio del conflicto.
Estos aparatos no solo provocan daños directos. También obligan a los sistemas de defensa aérea enemigos a gastar costosos misiles interceptores.
Con el paso del tiempo, esta táctica puede debilitar las defensas y aumentar la presión militar.
Riesgos para la estabilidad regional
Irán mantiene una de las fuerzas armadas más grandes de Medio Oriente.
El informe Military Balance 2025 estima que el país cuenta con alrededor de 610.000 efectivos.
De ellos, unos 350.000 pertenecen al ejército regular y cerca de 190.000 a la Guardia Revolucionaria.
A pesar de esta capacidad, analistas advierten que mantener un conflicto prolongado podría resultar cada vez más difícil para todos los actores.
El desarrollo de la guerra dependerá de la resistencia militar, la estabilidad política interna y el impacto económico que genere el enfrentamiento en la región.
