Informe alerta sobre el incremento de violencias contra mujeres en Venezuela. Una nueva investigación elaborada por la ONG Caleidoscopio Humano expone cómo distintas formas de violencia —incluyendo trata de personas, explotación laboral, violencia institucional y precariedad extrema para mujeres indígenas, migrantes, mayores y personas LGBTIQ+— continúan afectando de manera diferenciada a las mujeres en Venezuela.
El estudio, publicado en noviembre bajo el título Resistencias que sanan: haciendo frente al silencio opresor en Venezuela, advierte que la reducción del financiamiento a organizaciones sociales ha agravado la invisibilización de estas violencias y ha limitado la capacidad de monitoreo y respuesta en el país.
La ONG resalta la feminización de la migración venezolana y sus consecuencias. Muchas mujeres migran solas y terminan insertándose en empleos precarizados, especialmente en el sector cuidados, con jornadas extensas, baja remuneración y sin protección laboral, lo que facilita condiciones de explotación y captación para redes de trata. El informe señala que el uso de redes sociales y ofertas engañosas se ha convertido en un mecanismo recurrente para reclutar víctimas.
Informe alerta sobre el incremento de violencias contra mujeres en Venezuela
Según cifras citadas por Caleidoscopio Humano, en los últimos seis años fueron rescatadas 4.761 mujeres y niñas venezolanas víctimas de trata, aunque el número real sería mucho mayor debido al subregistro. También se destaca la doble vulnerabilidad de las mujeres trans, quienes enfrentan discriminación institucional, ausencia de mecanismos para rectificación de identidad, limitaciones en el acceso a tratamientos médicos y altos riesgos de explotación.
El informe documenta detenciones masivas y condiciones carcelarias críticas. Según Foro Penal, entre el 28 de julio y el 26 de agosto de 2024 fueron detenidas 230 mujeres. El estudio describe hacinamiento, racionamiento de agua y alimentos, ausencia de clasificación por edad o género y tratos crueles, inhumanos y degradantes. Además, registra violencia sexual, torturas, desnudez forzada y violaciones, incluso contra mujeres embarazadas. Señala también el caso de una adolescente en Carúpano que sufrió daño cerebral tras un ataque de nervios ocurrido durante su detención.
La ONG agrega que muchas mujeres privadas de libertad fueron imputadas por delitos graves como terrorismo o instigación al odio, con penas que alcanzan hasta 20 años, sin beneficios procesales y con limitaciones para acceder a defensa privada. El informe menciona la muerte de Yenny Lucía Barrios, paciente oncológica que no recibió atención oportuna, y la muerte por desnutrición de Deisy Chirinos en el Instituto Nacional de Orientación Femenina. También alerta sobre el uso de la pobreza menstrual como método de humillación y control.
En el caso de mujeres indígenas, el informe detalla afectaciones por minería ilegal y proyectos extractivos en zonas como el Arco Minero del Orinoco. Estas comunidades enfrentan pérdida de territorios, violencia de grupos armados, trabajo forzado y contaminación por mercurio, lo que impacta la salud reproductiva y aumenta riesgos de abortos espontáneos y enfermedades.
Caleidoscopio Humano recuerda que la legislación venezolana y tratados internacionales consagran derechos que no se están garantizando. Denuncia detenciones arbitrarias, restricciones en visitas conyugales —algunas convertidas en pagos de entre 60 y 300 dólares— y obstáculos para el debido proceso.
Frente a este escenario, la ONG propone reforzar el financiamiento a organizaciones de la sociedad civil, diseñar políticas públicas con enfoque de género e interseccionalidad, implementar protocolos contra la trata, mejorar el acceso a la justicia y adoptar medidas urgentes para revertir la crisis penitenciaria.
Con información de El Nacional.
