La tarde de este sábado 18 de noviembre, el pueblo zuliano se desbordó en la Plazoleta San Juan de Dios para agradecer y pedirle a la virgen de Chiquinquirá en su cumpleaños 314 por Venezuela, así como favores para prontas sanaciones de seres queridos.
La Chinita, como también se conoce a la madre de Dios en el mundo, salió de su casa a las 5:26 minutos de la tarde para reencontrarse con el público zuliano y visitantes de otras regiones de la nación caribeña. El cardenal Baltazar Porras Cardozo, quien además es el Arzobispo de Caracas, fue el encargado de la homilía y misa solemne.

Se aprovechó el inicio de la eucaristica para que la Basílica Santuario de Nuestra Señora de Chiquinquirá, de la mano del párroco rector de la casa de la virgen, Nedward Andrade, le entregara el relicario de oro en su única clase al cardenal venezolano, Baltazar Porras.

Por su parte, el monseñor José Luis Azuaje Ayala, Arzobispo de Maracaibo, agradeció a los presentes y pidió mantener la fe en el Padre, Hijo y Espíritu Santo.
«La fe de los zulianos trasciende frontera. En otras partes del mundo hoy mismo se celebra la misa a la virgen. Yo estoy contento porque estar aquí es vivir la gaita de cuando empiezo a pasar puente, siento una emoción muy grande que se me nubla la mente», fue parte del inicio del discurso del cardenal Porras.
Del mismo modo, el Arzobispo de Caracas, señaló que Dios continúa fortalecimiento la fe. Al igual del 81 aniversario de la coronación canónica. «En estos tiempos vivimos en guerra, como ha dicho el Santo Padre (…) Eso no ayuda al progreso ni a la paz. La virgen de aquí y la Colombia nos invita a seguir creyendo. Preferimos cantar las misericordias del Señor».
«Vean como niño, como podre, como paz, como salvador. Necesitamos superar la violencia. Es tiempo de soñar con el amor (…) Esta Navidad nos invita acercarnos a una Venezuela herida. Nos duele ver la realidad. Que renazca la esperanza para unir fuerzas sinceras y sin exclusiones», afirmó de forma contundente Porras Cardozo.


Durante las intervenciones de otros obispos de la región, pidieron por los jóvenes para que creen un mundo con más fe al Santo Padre; los matrimonios y por aquellos que se alejaron de todo para unirse a la Iglesia católica.