Nayarí González CNP 24760
Guanare, 11 de septiembre 2026 Frente al avance del ciclo invierno, la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (Fedeagro) planteó la urgencia de acordar pautas transparentes de comercialización junto al Ejecutivo y la agroindustria nacional. Tal exigencia fue expuesta durante un encuentro con los medios en Acarigua, donde la directiva advirtió que el silencio de las empresas receptoras genera un panorama de inestabilidad para quienes laboran la tierra en plena temporada de recolección.
Ante este escenario, Osman Quero Pérez, presidente del gremio, detalló que los campos albergan un volumen estimado en 340.000 toneladas de arroz, 1.000.000 de toneladas de maíz blanco y 600.000 toneladas de maíz amarillo. Tras recordar que las estructuras de costos pasaron por las auditorías del Ministerio de Agricultura y Tierras, el vocero exigió eliminar la opacidad comercial y alertó sobre la acción de intermediarios clandestinos que adquieren el maíz por debajo de su valor real, golpeando la sostenibilidad de las fincas.
Por otro lado, la situación del sector arrocero fue expuesta por José Luis Pérez del Palomar, director de dicho rubro en la confederación, quien lamentó que los productores lleven dos semanas despachando sin un valor acordado ni garantías estables de liquidación. En su intervención, denunció que las industrias pretenden fijar un tope de 0,35 dólares por kilogramo, monto que calificó de insuficiente frente a los gastos de operación. Sumado a esto, precisó que la entrada descontrolada de importaciones al inicio del año desestabilizó el mercado y generó colas de camiones en las receptorías, poniendo en riesgo la integridad del grano.
Finalmente, la perspectiva sobre las oleaginosas corrió por cuenta de Berno Stanic, director del área, quien reiteró la propuesta de mantener los precios de referencia vigentes en el período pasado: 0,36 dólares por kilogramo para el maíz blanco y 0,33 dólares para el amarillo, cancelados en moneda extranjera. El representante recalcó que sostener dichas tarifas implica que el productor asume el peso de la inflación anual, el combustible y los agroquímicos, razón por la cual llamó a la industria a sincerar los procesos y combatir la red de compradores informales que socavan el financiamiento sectorial.
