Familiares de presos políticos en Caracas cumplen más de 120 horas en huelga de hambre. Los familiares de presos políticos continúan este jueves en huelga de hambre alrededor del comando policial Zona 7 de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en Boleíta, Caracas para exigir la liberación inmediata de sus seres queridos, denuncian organizaciones civiles y medios locales.
La protesta comenzó el sábado 14 de febrero, cuando un grupo de madres, esposas e hijas decidió dejar de ingerir alimentos en demanda de respuestas del Estado tras promesas de excarcelaciones incumplidas, explican voceros del Comité por la Libertad de los Presos Políticos.
Familiares de presos políticos en Caracas cumplen más de 120 horas en huelga de hambre
Hasta el momento tres de las diez mujeres que iniciaron la huelga han superado 120 horas sin comer, mientras que al menos siete familiares se han descompensado debido al ayuno prolongado y a las difíciles condiciones en las que permanecen acampando frente a la sede policial.
Los familiares mantienen colchonetas en la entrada de Zona 7, uno de los centros de detención donde se encuentran recluidos decenas de opositores. Aunque algunas excarcelaciones se han producido en otros casos, los manifestantes insisten en que no se ha cumplido con la liberación de todos los presos políticos que continúan detenidos en este recinto.
Durante la protesta también se ha reportado que las autoridades suspendieron las visitas en el centro y que las familias han denunciado falta de atención médica adecuada tanto para ellas como para los reclusos en huelga de hambre.
Organizaciones de derechos humanos y opositores han señalado que estas medidas de fuerza, combinadas con vigilias de varias semanas, buscan presionar al Estado venezolano a cumplir con compromisos de excarcelaciones y mejorar las condiciones de los detenidos por razones políticas.
La situación ha generado preocupación entre sectores civiles, que piden también acceso de personal médico y seguimiento humanitario a los familiares en ayuno y a los presos que comparten la protesta desde dentro de los calabozos.
