El Vaticano pide condonar la deuda ecológica y financiera de los países más pobres en el Jubileo 2025. El Dicasterio para el Servicio Humano Integral plantea una reforma estructural basada en justicia ambiental y sostenibilidad económica.
Una doble deuda: ecológica y financiera
Este martes, el Vaticano propuso una medida concreta para enfrentar la crisis climática y la desigualdad global: la condonación de la deuda ecológica. La petición forma parte de un documento publicado por el Dicasterio para el Servicio Humano Integral, con motivo del Jubileo 2025.
Según el texto, los países industrializados son responsables históricos del cambio climático y del agotamiento de los recursos naturales. Sin embargo, las consecuencias más graves afectan a los países en vías de desarrollo, que además enfrentan grandes cargas financieras.
Justicia, no caridad
El documento aclara que la condonación no debe entenderse como un gesto de generosidad. Por el contrario, se propone como un acto de justicia. Argumentan que los países más empobrecidos poseen un “crédito ecológico” frente a las naciones industrializadas.
El Vaticano pide condonar la deuda ecológica y financiera de los países más pobres en el Jubileo 2025
Este crédito, señalan, debería servir para compensar la deuda económica acumulada por décadas. La propuesta incluye la creación de mecanismos de reestructuración de deuda, considerando tanto el aspecto financiero como el ambiental.
Una alianza global por la paz y la sostenibilidad
La Santa Sede invita a toda la Iglesia a asumir un rol activo en esta causa. Llama a promover un modelo de desarrollo humano integral que conjugue justicia ambiental, cuidado de la creación y paz.
Además, se pide construir una nueva alianza entre los pueblos. Esta debe basarse en una reforma profunda de las normas económicas internacionales, que hoy perpetúan desigualdades estructurales.
Una invitación a repensar el desarrollo
El documento concluye con una crítica firme: quienes menos han contribuido al calentamiento global son los más afectados. En ese sentido, el Jubileo debe ser un momento de reflexión y acción global.
