Valencia, 16 de septiembre de 2026-. El riesgo país de Venezuela cayó cerca de 52 % durante 2026 según el comportamiento del EMBI calculado por JPMorgan.
La reducción alcanzó 6.634 puntos básicos, de acuerdo con los datos citados. El movimiento se produjo principalmente después del cambio político de enero y durante una nueva caída registrada entre finales de agosto y comienzos de septiembre.
El EMBI mide la prima que los inversionistas exigen para adquirir deuda de mercados emergentes frente a los bonos del Tesoro estadounidense.
Una reducción del indicador suele asociarse con una menor percepción de riesgo sobre los bonos de un país.
El riesgo país de Venezuela cayó cerca de 52 % durante 2026 según el comportamiento del EMBI calculado por JPMorgan
El descenso del riesgo país de Venezuela no comenzó exclusivamente en 2026.
Según Bloomberg Línea, el EMBI venezolano pasó de 24.963 puntos básicos en enero de 2025 a 12.739 puntos en diciembre del mismo año.
Esto representó una reducción de prácticamente la mitad durante ese período.
Sin embargo, el comportamiento posterior a enero de 2026 fue más pronunciado.
Entre el 27 de agosto y el 3 de septiembre, el indicador pasó de 6.593 a 6.037 puntos básicos.
La caída fue de aproximadamente 8 % en apenas una semana. Bloomberg Línea relacionó este movimiento con la reacción de los bonos venezolanos a nuevos anuncios sobre el sector petrolero.
Los acuerdos energéticos han planteado una posible recuperación de la producción petrolera y una mayor llegada de inversión extranjera.
En las últimas semanas, varias compañías internacionales avanzaron en proyectos en Venezuela. Los términos, inversiones efectivas y cronogramas todavía dependen de acuerdos y condiciones específicas.
La caída del EMBI no significa acceso normal al crédito
El comportamiento del indicador venezolano tiene particularidades debido a la situación de la deuda externa.
Venezuela permanece en default sobre buena parte de sus obligaciones externas desde 2017. Además, todavía no culmina un proceso de reestructuración.
El país tampoco tiene acceso normal a los mercados internacionales de financiamiento.
Jonathan Fortun, economista del Institute of International Finance (IIF), advirtió que el EMBI venezolano no representa actualmente el costo al que el Estado podría endeudarse.
La razón está relacionada con el impago de la deuda.
El diferencial se calcula a partir de los precios de los bonos existentes y sus condiciones contractuales.
Por ello, su evolución refleja principalmente cuánto valora el mercado esas obligaciones y las expectativas de recuperación de los acreedores.
En consecuencia, la mejora del indicador no significa que Venezuela haya recuperado automáticamente su capacidad de emitir nueva deuda en condiciones normales.
El petróleo será determinante para la recuperación
La eventual recuperación de la producción petrolera podría aumentar el flujo de divisas y elevar el valor potencial de los activos venezolanos.
Sin embargo, esto no implica necesariamente que todos esos recursos estarán disponibles para atender la deuda externa.
El resultado dependerá de los contratos petroleros, la participación del Estado en la renta y los mecanismos utilizados para distribuir los ingresos.
También influirá la manera en que se determine la recuperación correspondiente a los distintos grupos de acreedores.
