El regreso de María Corina Machado estaría condicionado por negociaciones entre Trump y Rodríguez, según The New Yorker. Un reportaje exclusivo publicado por la revista estadounidense The New Yorker sacó a la luz los complejos entresijos diplomáticos y las presiones políticas que impidieron el retorno a Venezuela de la líder opositora María Corina Machado tras el doble sismo del 24 de junio. Ciertamente, la publicación revela que su regreso estuvo marcado por intensas negociaciones entre la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez. Por lo tanto, el caso evidencia la fragilidad de los acuerdos en la mesa de negociación internacional. Asimismo, el episodio añade tensión a las dinámicas de la transición política en Venezuela.
Retrasos en Washington, vuelos cancelados y gestión de ayuda humanitaria
Al respecto, The New Yorker sostiene que el gobierno estadounidense habría demorado durante casi medio año el retorno de Machado, llegando incluso a plantearle la posibilidad de ocupar un alto cargo internacional, como la Secretaría General de la ONU. Sin embargo, tras la catástrofe natural, la dirigente intentó volver al país con la garantía que Trump solicitó a Rodríguez para resguardar su integridad física. Por consiguiente, se ejecutaron al menos dos intentos fallidos: un vuelo desviado desde Curazao y la negativa de la aerolínea Copa Airlines a permitirle abordar una aeronave desde Panamá. Además, estos eventos complicaron su presencia directa en la transición política en Venezuela.
«Washington habría planteado a Machado asumir un cargo como la Secretaría General de la ONU, mientras negociaba garantías de seguridad para su retorno tras los terremotos».
Efectivamente, a pesar de los bloqueos aéreos, Machado confirmó en sus plataformas digitales que mantiene intacta su decisión de ingresar a territorio venezolano para acompañar a la población. Por este motivo, la dirigente coordinó desde Washington la movilización de asistencia para los afectados por los terremotos, logrando el envío de insumos tecnológicos para hospitales y la agilización de permisos para brigadas de rescate. Por otro lado, la dirigente demostró capacidad de respuesta organizativa desde el exterior. Adicionalmente, esta red de apoyo reforzó su liderazgo de cara a la transición política en Venezuela.
Cambio de estrategia en la Casa Blanca e impulso a nuevos interlocutores
El uso estratégico de la figura de Machado y el respaldo a Dinorah Figuera
Por lo tanto, citando a fuentes vinculadas al proceso, la revista estadounidense destaca que la figura de Machado fue utilizada temporalmente por la diplomacia norteamericana como un mecanismo de presión geopolítica sobre la administración de Delcy Rodríguez. Por esa razón, al buscar una salida negociada más flexible, Washington habría volcado recientemente su preferencia hacia actores opositores con posturas más proclives al entendimiento bilateral. Adicionalmente, este giro estratégico busca acelerar los consensos necesarios para el proceso de transición política en Venezuela.
La mesa de diálogo pautada para el 1 de agosto
Por otra parte, la Casa Blanca ha comenzado a respaldar con mayor énfasis a Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015, perfilándola como una figura clave y dialogante de cara al ciclo de conversaciones previsto para arrancar el próximo 1 de agosto. Ciertamente, esta reconfiguración de interlocutores ocurre en medio de la reconstrucción tras la emergencia sísmica y la urgencia de estructurar una ruta electoral clara para el país. No obstante, las discrepancias sobre el rol de Machado siguen latentes. Por esa causa, la diplomacia internacional monitorea de cerca los avances de la transición política en Venezuela.
La paulatina aproximación a la fecha del 1 de agosto determinará la validez de los nuevos liderazgos en la mesa de negociación en Caracas. Por lo tanto, los actores internacionales mantendrán los esfuerzos para garantizar elecciones transparentes y competitivas. De esta manera, se pretende encauzar la estabilidad del país tras la crisis humanitaria y política. De esta forma, concluye el reporte sobre los condicionantes diplomáticos revelados en torno a la transición política en Venezuela.
Con información de The New Yorker
