Valencia, 12 de junio de 2026-. El papa escuchó el testimonio de un venezolano en Tenerife. El papa escuchó el testimonio de un venezolano en Tenerife. El encuentro religioso se celebró en la localidad tinerfeña de San Cristóbal de La Laguna. Allí, el pontífice escuchó de primera mano las duras realidades que afrontan quienes buscan un futuro mejor.
Rivasel ejerce su labor pastoral desde hace siete años en el pueblo costero de La Restinga. Este pequeño puerto canario ha recibido la llegada de miles de personas en los últimos tiempos.
Durante su intervención, el párroco venezolano explicó cómo aplica los principios fundamentales de la Iglesia. Su trabajo diario se basa en cuatro verbos esenciales: acoger, proteger, promover e integrar.
El emotivo testimonio del sacerdote Darwin Rivasel destacó la enorme solidaridad de la comunidad local. Numerosos residentes de la isla decidieron involucrarse activamente para atender la crisis humanitaria.
El papa escuchó el testimonio de un venezolano en Tenerife
El religioso aseguró que siempre encuentra motivos de esperanza en los rostros de los recién llegados. Una simple sonrisa o un gesto agradecido dan sentido a todo su esfuerzo diario.
«Vale la pena seguir ayudando», concluyó con firmeza el sacerdote ante las autoridades eclesiásticas presentes. Además, pidió a la comunidad cristiana reconocer el sufrimiento ajeno como algo propio.
El testimonio del sacerdote Darwin Rivasel estuvo acompañado por los relatos de varios migrantes rescatados. Los testimonios reflejaron el dolor de abandonar sus países de origen por necesidad.
Historias de superación y desamparo
La ciudadana colombiana Thalia Johana Saldarriaga compartió las grandes dificultades que sufrió al llegar a España. La mujer tuvo que dejar a su hija en su país natal antes de viajar.
Saldarriaga describió la dura realidad de encontrarse en un territorio desconocido sin recursos económicos ni vivienda. Su historia visibilizó el desamparo inicial que sufren muchas familias.
Por su parte, el papa León XIV elogió la gran capacidad de acogida de los ciudadanos tinerfeños. El pontífice definió el municipio de San Cristóbal de La Laguna como una ciudad sin murallas.
