A pesar de su histórica reputación como activo refugio, la inversión en oro registró una caída del 5 % en volumen durante el primer trimestre de 2026. Según cifras reveladas este miércoles por el Consejo Mundial del Oro, la intensificación de la guerra en Oriente Medio ha provocado un fenómeno inusual: los inversionistas están liquidando sus posiciones en metal precioso para obtener efectivo inmediato y cubrir sus posiciones en otros mercados afectados por la crisis energética.
El informe trimestral destaca que las fuertes salidas de capital registradas en marzo revirtieron el auge visto a principios de año. Juan Carlos Artigas, experto del Consejo Mundial del Oro, explicó que, debido a su amplia aceptación global, el metal es a menudo lo primero que se vende cuando se requiere liquidez urgente. Esta necesidad de flujo de caja se disparó tras los ataques entre Israel, Estados Unidos e Irán, que resultaron en el bloqueo del estrecho de Ormuz y el consecuente incremento en los precios del petróleo y el gas.
Precios récord y el factor dólar
Aun con la caída en el volumen de inversión, el oro alcanzó hitos históricos en su valoración:
- Máximo histórico: A finales de enero, el metal tocó un récord de casi 5.600 dólares por onza.
- Promedio trimestral: El precio se mantuvo en una media de 4.873 dólares por onza.
- Valor de compra: Aunque se compró menos cantidad, el valor total de las adquisiciones subió un 62 % debido a los altos precios.
Este escenario de encarecimiento, sumado a la fortaleza del dólar por la expectativa de que la Reserva Federal eleve las tasas de interés para frenar la inflación, ha golpeado severamente la demanda de joyería. Los consumidores finales han retrocedido ante los costos actuales, mientras que los grandes capitales prefieren mantener el dólar como su principal activo refugio momentáneo frente a la volatilidad extrema de los mercados internacionales.
La paradoja del mercado actual reside en que, mientras el oro sigue batiendo récords de precio, su utilidad como reserva estratégica se ha visto desplazada por la urgencia de liquidez en un contexto de guerra abierta. Los analistas prevén que la estabilidad del metal dependerá de la duración del conflicto en el Golfo y de la firmeza de la moneda estadounidense en los próximos meses de este 2026.
Con información de Banca y Negocios.
