Washington observa con preocupación la alianza tecnológica entre Irán y Venezuela. En junio de 2012, Hugo Chávez sorprendió al anunciar que Venezuela ya fabricaba drones propios. Mostró tres prototipos en cadena nacional y aseguró que eran de uso no armado. Desde entonces, el programa ha crecido hasta convertirse en uno de los más avanzados de América Latina.
Un desarrollo con apoyo iraní
El origen del proyecto se remonta a 2006, cuando Caracas firmó un acuerdo técnico-militar con Teherán. Este incluyó transferencia de tecnología, entrenamiento y kits del dron iraní Mohajer-2. Lo que comenzó como un contrato de 28 millones de dólares terminó en un programa robusto que hoy produce drones de vigilancia, modelos furtivos y versiones armadas.
Expertos aseguran que desde 2022 los drones fabricados en Venezuela ya cargan hasta cuatro bombas pequeñas bajo sus alas. La cooperación militar con Irán ha despertado alarma en Washington y en países vecinos como Colombia.
Washington observa con preocupación la alianza tecnológica entre Irán y Venezuela
Centros de estudio como el CSIS y la Iniciativa Diálogo del Comando Sur de Estados Unidos han advertido que estos drones representan una “nueva amenaza asimétrica”. La preocupación no es solo su uso interno, sino la posibilidad de transferencia de tecnología a gobiernos aliados o grupos criminales en la región.
Farzin Nadimi, investigador del Washington Institute, señaló que Venezuela podría convertirse en un centro de producción de drones kamikaze iraníes. Para Estados Unidos, esta alianza tiene implicaciones directas en la seguridad hemisférica.
Implicaciones políticas
Según documentos oficiales revisados por medios internacionales, parte de los acuerdos entre Caracas y Teherán se ocultaron detrás de proyectos civiles como fábricas de bicicletas o tractores. Detrás de esas fachadas se desarrollaba un programa militar que hoy acompaña a la Fuerza Armada venezolana en un contexto de crecientes tensiones con Washington.
El despliegue de drones, sumado a la llegada de buques de guerra estadounidenses al Caribe, eleva la atención internacional sobre el rol de Venezuela en la región.
