El misterio rodea la muerte de una veintena de elefantes en Kenia entre acusaciones oficiales de envenenamiento y sospechas comunitarias de un patógeno letal. La muerte de al menos 18 elefantes —cifra que los guardabosques locales elevan a una veintena— en el emblemático ecosistema de Amboseli, al sur de Kenia, desató un intenso debate científico y comunitario luego de que las autoridades atribuyeran los decesos a una intoxicación con cianuro, una tesis rechazada de plano por las poblaciones masái de la zona, quienes sospechan de la aparición de una enfermedad infecciosa aún no identificada.
Ciertamente, los decesos registrados desde el pasado 24 de junio han afectado principalmente a hembras adultas y a sus crías tras agonías prolongadas y parálisis parciales.
Necropsias, sospechas sobre pesticidas y rechazo de los agricultores
Sobre los análisis forenses practicados a los cadáveres en el santuario de Kimana, el Servicio de Vida Silvestre de Kenia (KWS) notificó que las pruebas preliminares arrojaron trazas de pesticidas con compuestos de cianuro empleados comúnmente en las siembras aledañas, tras detectar restos de tomates en el estómago de uno de los ejemplares analizados. En este sentido, los agricultores masái niegan haber utilizado químicos nocivos y demostraron consumir los mismos frutos junto a su ganado sin reportar intoxicaciones.
«Creemos que hemos perdido cerca de 20 ejemplares en casi dos meses; un organismo gubernamental de control de plagas vino, investigó y no pudo rastrear ningún químico letal en las granjas, por lo que podría tratarse de una enfermedad no detectada», advirtió el jefe de operaciones de las tierras comunitarias de Olgulului, Patrick Papatiti.
Por consiguiente, los representantes locales recalcaron que han convivido con la fauna silvestre durante generaciones.
Postura del KWS, valor de la biosfera y amenazas de la especie
Declaraciones oficiales e investigaciones en curso
Por su parte, el portavoz del KWS, Duncan Juma, declaró que la institución respeta las discrepancias de los pobladores, pero aclaró que sus dictámenes se basan en evidencias técnicas que aún se encuentran en fase de desarrollo pericial. En este contexto, diversas organizaciones conservacionistas han optado por la cautela y evitaron pronunciarse públicamente mientras concluyen los estudios toxicológicos.
Reserva de la Biosfera y presión histórica sobre el elefante africano
Por otro lado, Amboseli —reconocido como Reserva de la Biosfera por la Unesco— alberga unos 1.500 elefantes según el proyecto Amboseli Trust for Elephants, siendo un refugio clave tras décadas de caza furtiva por marfil que redujeron la población nacional de 170.000 a 16.000 paquidermos entre 1979 y 1989. Ciertamente, pese a las restricciones de la CITES y la caída global del 60 % de la especie en el último medio siglo, este santuario mantenía un crecimiento poblacional constante.
Con información de EFE
