EE.UU. acelera deportaciones a terceros países con acuerdos controversiales. La administración Trump ha intensificado las deportaciones a terceros países con acuerdos diplomáticos que incluyen a África, América Latina y Asia. Esta estrategia, respaldada por una decisión del Tribunal Supremo, permite enviar migrantes no ciudadanos a naciones con las que Estados Unidos ha negociado previamente.
Ruanda, Esuatini y Sudán del Sur ya aceptaron deportados
Con la autorización de Ruanda anunciada esta semana, ya son tres los países africanos que han aceptado recibir deportados. Esuatini y Sudán del Sur se sumaron anteriormente, pese a sus denuncias por violaciones a los derechos humanos. En Esuatini, cinco hombres enviados desde EE.UU. permanecen en régimen de aislamiento sin representación legal. El gobierno de ese país enfrenta ahora una demanda por estas condiciones.
EE.UU. acelera deportaciones a terceros países con acuerdos controversiales
Países como El Salvador, Guatemala, Costa Rica, Panamá, México y Honduras han colaborado en menor o mayor medida. En marzo, El Salvador recibió a más de 200 venezolanos a cambio de cinco millones de dólares. Meses después, los deportados fueron canjeados por presos estadounidenses. Mientras tanto, México ha permitido la llegada de miles de extranjeros con la promesa de libertad para quedarse o regresar.
ONGs denuncian falta de protección legal
Expertos en derechos humanos y organizaciones como HIAS advierten que los países receptores no ofrecen garantías procesales ni condiciones seguras. “No solo no son países seguros, sino que no brindan las protecciones necesarias según el derecho internacional”, afirma Nicolas Palazzo, asesor de políticas de HIAS.
Acuerdos incluyen dinero, favores políticos e intercambio de presos
Además de subvenciones, algunos gobiernos obtienen beneficios políticos. Kosovo, por ejemplo, aceptó recibir migrantes a cambio de apoyo diplomático para su reconocimiento como Estado soberano. Otros países con los que EE.UU. ha negociado incluyen Marruecos, Túnez, Libia, Uzbekistán y Tayikistán, según revelaciones de The New York Times.
