Valencia, 5 de noviembre de 2025-. Educación ambiental puede impulsar un cambio sostenible en América Latina. La educación ambiental ha crecido en América Latina en las últimas décadas, afirma Verónica Cáceres, investigadora de CONICET, Argentina.
Desde los años 90, distintos congresos iberoamericanos y la UNESCO han promovido su inclusión en los currículos escolares.
No solo se limita a las aulas: organizaciones no gubernamentales fomentan reducción de residuos, reuso y reciclaje.
“La educación ambiental cambia la mente de los chicos y el efecto dura toda la vida”, asegura Jorgelina Gavotti, docente argentina.
Educación ambiental puede impulsar un cambio sostenible en América Latina
Gavotti lidera proyectos interdisciplinarios desde 2014 en la Escuela IPET 76 Gustavo Riemann, Córdoba.
Uno de ellos, ECOFLOC, desarrolla kits de purificación de agua con polvo de tuna, aptos para comunidades sin agua potable.
Otro proyecto, Re-Forest, ayuda a recuperar bosques afectados por incendios usando discos biodegradables con semillas de plantas nativas.
Actualmente, sus alumnos desarrollan Biosec, un carbón absorbente a partir de restos de frutas y verduras, aplicado en construcción y reciclaje.
Educación para el desarrollo sostenible
La Agenda 2030 y los ODS promueven educación inclusiva, de calidad y con enfoque ambiental y sostenible, señala Zelmira May, UNESCO.
La educación ambiental moderna no solo conserva el entorno, sino que integra desarrollo humano y económico, fomentando sociedades justas y resilientes.
Países como Argentina, Brasil, México, Cuba, Perú y Uruguay destacan en la incorporación de estos programas.
Sin embargo, UNICEF indica que el 48 % de los países carece de marco legal o políticas en educación superior para estos temas.
