Valencia, 3 de octubre de 2026-. Rusia inició una nueva ola de ataques con misiles y drones contra la infraestructura energética de Ucrania para dejarlos sin luz y electricidad antes de la llegada del invierno.
Según informó el diario The New York Times, las autoridades ucranianas advirtieron que esta ofensiva busca sumir las principales ciudades en el frío y la oscuridad, quebrando el ánimo de la población y el esfuerzo bélico. Antes del amanecer del miércoles, diversos misiles impactaron una gran central térmica y otras instalaciones, sacudiendo Kiev y dejando vecindarios sin luz ni agua.
Rusia inició una nueva ola de ataques con misiles y drones contra la infraestructura energética de Ucrania para dejarlos sin luz y electricidad antes de la llegada del invierno
La magnitud de la estrategia rusa quedó al descubierto a través de un documento interceptado en agosto y redactado en ruso, el cual fue mostrado a socios europeos en París por el ministro de Energía de Ucrania, Denys Shmyhal.
El plan detalla una campaña con hasta 1.000 misiles, drones y bombas dirigidos a subestaciones, centrales térmicas, hidroeléctricas y salas de calderas. El objetivo más alarmante es obligar a cerrar las tres plantas nucleares operativas del país atacando las subestaciones ubicadas a menos de 1,6 kilómetros de los reactores.
Asimismo, la ofensiva contempla golpear por primera vez el sistema de agua potable, estaciones de bombeo e instalaciones de tratamiento de aguas residuales. Ciudades como Kiev, Járkov y Odesa figuran como los objetivos principales para recortar hasta en un 90 por ciento el suministro de electricidad y calefacción.
Preparativos y recuerdos del invierno pasado
Ante la amenaza, Ucrania ha gastado cientos de millones de dólares en fortificar la red, construir estructuras protectoras y desplegar turbinas de gas más pequeñas. Sin embargo, los expertos advierten que estas medidas solo amortiguarán parcialmente el impacto tras cuatro años de guerra debilitante.
Los recuerdos del invierno pasado siguen muy presentes para los civiles, quienes sufrieron más de doce horas diarias sin electricidad ni calefacción debido a las bajas temperaturas. Familias enteras padecieron la escasez de servicios básicos en edificios altos y viviendas sin agua corriente.
Fases de la ofensiva y respuesta internacional
El plan ruso establece tres etapas operativas: la destrucción de subestaciones occidentales que importan energía de Europa, el derribo de centrales hidroeléctricas y el apagón forzado de las plantas nucleares. Con ello, Moscú pretende eliminar unos 15 gigavatios de capacidad de generación.
Aunque las autoridades ucranianas confían en el fortalecimiento de la red y el incremento de la capacidad energética, los analistas advierten que pocos ataques masivos pueden destruir meses de reparaciones y colapsar la frágil infraestructura nacional.
