Valencia, 17 de julio de 2026-. Economía venezolana pasó de un crecimiento proyectado a riesgo de estancamiento tras terremotos. Tras la emergencia del 24 de junio, los especialistas advierten sobre un estancamiento inevitable en la actividad nacional.
El portal de noticias económicas Banca y Negocios reseña la nota original sobre este complejo panorama financiero post-desastre. Daniel Lahoud, investigador del IIES de la UCAB, anticipa que el crecimiento podría ser nulo o incluso negativo.
Economía venezolana pasó de un crecimiento proyectado a riesgo de estancamiento tras terremotos
Las estimaciones sobre el impacto económico del terremoto varían ampliamente entre organismos internacionales y analistas locales. La ONU sugirió cifras de pérdidas millonarias, comparables a un tercio del Producto Interno Bruto.
Sin embargo, Lahoud considera que estas proyecciones pueden estar sobredimensionadas frente a la realidad estructural del país. El economista estima que los recursos necesarios para la reconstrucción física alcanzarían unos 4.000 millones de dólares.
El sector privado juega un rol clave, ya que la reconstrucción de viviendas e infraestructura pública requiere una gestión eficiente. En el estado La Guaira, al menos 158 edificios sufrieron daños severos, exigiendo una inversión masiva de capital.
Petróleo y deuda: los pilares en disputa
A pesar de la tragedia, el impacto económico del terremoto se ve mitigado por la estabilidad del sector petrolero. La producción nacional, cercana a 1,07 millones de barriles diarios, garantiza ingresos externos fundamentales.
El gran desafío será equilibrar la distribución de estos recursos hacia la reconstrucción sin desatender otros sectores estratégicos. La administración deberá decidir cuánto asignar a servicios y vivienda sin alterar la estabilidad monetaria.
El acceso al financiamiento internacional sigue siendo una limitante crítica debido a la deuda externa de 170.000 millones de dólares. Lahoud propone priorizar la reconstrucción física antes de abordar una renegociación integral de los compromisos financieros pendientes.
La participación activa del sector privado aparece como la mejor alternativa para dinamizar la construcción nacional. Se busca evitar que el gasto público excesivo presione aún más las cuentas fiscales del Estado venezolano.