Donald Trump desvía 52 millones de dólares en ayuda militar de Europa y Oriente Medio hacia aliados en América Latina para blindar el Canal de Panamá. A propósito de un giro determinante en sus prioridades geoestratégicas, el gobierno que encabeza Donald Trump notificó este miércoles 16 de septiembre de 2026 al Congreso de Estados Unidos la reasignación de 52 millones de dólares en asistencia militar que hasta ahora favorecía a socios tradicionales en Oriente Próximo y en el Viejo Continente, recursos que pasarán a respaldar directamente a naciones de América Latina gobernadas por administraciones de corte conservador.
En este contexto, el Departamento de Estado formalizó la medida apenas una semana después de la gira que cumplió el secretario de Estado, Marco Rubio, por Ecuador, Colombia y Perú, periplo donde prometió inyecciones presupuestarias para frenar los flujos migratorios irregulares y desarticular las redes del narcotráfico.
De esta manera, Washington despoja de subsidios a Túnez e Irak, a la vez que suspende el auxilio armamentístico a Eslovaquia y Macedonia del Norte —dos integrantes formales de la OTAN— para canalizar esas cuantiosas partidas hacia los tres países andinos visitados y la República de Panamá.
Seguridad en el Canal de Panamá y freno a la expansión de rivales globales
El anuncio oficial coincidió de forma deliberada con la ceremonia en la Casa Blanca donde los flamantes embajadores de Ecuador y Colombia presentaron sus credenciales diplomáticas ante las autoridades norteamericanas:
Desde la óptica del Departamento de Estado, estas inyecciones de capital permitirán combatir el flagelo del narcoterrorismo en lo que Washington define como su zona natural de influencia, al tiempo que blindarán la operatividad del Canal de Panamá, una vía interoceánica sobre la cual Trump manifestó intenciones de control administrativo desde el arranque de su periodo gubernamental.
Asimismo, la diplomacia estadounidense recordó que a lo largo del último decenio el Capitolio concedió cerca del 80 % de los Fondos de Financiación Militar al Extranjero (FMF) a naciones de Oriente Próximo, un mecanismo presupuestario que exige a los beneficiarios adquirir equipamiento bélico exclusivamente manufacturado en suelo estadounidense.
Bajo este panorama, la Casa Blanca sostuvo que tal esquema no concuerda con la doctrina vigente, la cual consagra a América Latina como el teatro geográfico de máxima prioridad para la seguridad nacional estadounidense. Mediante estos recursos, Washington busca que los ejércitos aliados reduzcan su dependencia respecto al material bélico suministrado por adversarios foráneos.
A propósito de esto, los voceros diplomáticos remarcaron que el continente permaneció desatendido durante décadas, advirtiendo textualmente: «Estas cantidades impedirán que los adversarios establezcan cabezas de puente estratégicas en nuestro hemisferio», trazando una alusión directa al peso económico que China consolidó en la región.
La plataforma del Escudo de las Américas y el repliegue militar en Europa
Adhesión a doctrinas operativas y maniobras combinadas
Por otra parte, los cuatro países latinoamericanos favorecidos con este traspaso financiero aceptaron integrarse al marco operativo denominado Escudo de las Américas, un bloque de gobiernos conservadores con el que la Casa Blanca pretende erradicar a las organizaciones del crimen organizado transnacional.
De igual modo, este programa contempla la realización de maniobras castrenses conjuntas dentro de los territorios soberanos de dichos aliados, replicando los ejercicios tácticos que tropas estadounidenses y fuerzas militares ecuatorianas completaron durante la pasada primavera.
La fractura con la OTAN y la retirada de pertrechos en Alemania
Paralelamente, la resolución gubernamental acentúa la reducción deliberada de la presencia militar estadounidense en suelo europeo, tanto en asignación de fondos como en contingentes humanos.
Al respecto, Trump recrimina a las potencias europeas su negativa a colaborar activamente en las acciones bélicas que su despacho ordenó contra Irán, deplorando que sus miembros mantengan bajas cuotas de gasto interno en defensa.
En consecuencia, la administración congeló programas estratégicos de protección en el Viejo Continente, entre ellos el despliegue de misiles de crucero Tomahawk en territorio alemán, a lo que sumó la retirada efectiva de 5.000 soldados de bases germanas y la cancelación del respaldo con aviones cisterna y submarinos tácticos.
Con información El País
