Valencia, 13 de agosto de 2026-. Damnificados por el terremoto que están viviendo en albergues en Colombia ahora rezan para que las lluvias no empeoren su situación.
Los sobrevivientes miran al cielo con temor mientras pernoctan en las calles tras perderlo todo en segundos.
Búsqueda de sobrevivientes entre escombros y albergues improvisados
En la tercera ciudad más poblada de Colombia, la cifra trágica alcanza los 74 fallecidos y 150 desaparecidos.
Los vecinos del barrio Cuarto de Legua observan con angustia las montañas de concreto de siete pisos colapsadas.
Paralelamente, la ciudadanía ha levantado albergues informales con lonas y bolsas ante la falta de censos oficiales inmediatos.
En sectores como Chiminangos, cerca de 300 personas debieron abandonar sus hogares por el grave riesgo de desplome.
La incertidumbre domina el ambiente mientras la población sabe que en Cali la vida depende de que no llueva.
Un aguacero en la zona complicaría las labores de rescate y destruiría los refugios temporales de las familias.
Solidaridad comunitaria, cobros de alquiler y drama humanario
Frente a la emergencia, los propios habitantes organizan ollas comunitarias y distribuyen comida caliente de mano en mano.
Decenas de afectados, como el anciano Francisco Manrique, de 76 años, duermen en carpas tras perder sus casas.
A pesar del desastre, algunos damnificados denuncian que los arrendadores continúan exigiendo el pago puntual del alquiler mensual.
Muchos residentes arriesgan sus vidas ingresando en puntas de pie a inmuebles agrietados para rescatar escasa ropa.
La Alcaldía local aclaró que concentra todos sus esfuerzos en la búsqueda y extracción de posibles sobrevivientes.
Sin embargo, el peligro es inminente y la gente repite que en Cali la vida depende de que no llueva.
Incertidumbre total sobre el futuro de los afectados
Las autoridades intentan acelerar las evaluaciones técnicas de riesgo en las estructuras que permanecen en pie con fisuras.
Entretanto, la población se apoya en la fe para resistir las frías noches a la intemperie en los parques.
El destino de cientos de familias atrapadas o evacuadas continúa suspendido en medio de esta peor crisis en décadas.
