Valencia, 6 de octubre de 2025-. Crisis del transporte público en Carabobo afecta a miles de usuarios. A las 7:30 de la mañana, en la parada de San Joaquín, comienza la jornada de Luis Monrroy. Entre el humo, el calor y la multitud, piensa en lo distinto que sería todo si tuviera su propio vehículo. Desde hace cinco años repite el mismo trayecto hacia Valencia: tres pasajes, dos autobuses y casi siempre de pie.
La crisis del transporte público en Carabobo se refleja en historias como la suya. Los pasajeros pagan tarifas duplicadas, soportan largas esperas y llegan tarde al trabajo. Monrroy explica que paga el doble del pasaje, aunque el trayecto no supere los 21 kilómetros. “Ellos cobran por kilómetro, pero el monto no tiene lógica”, dice resignado.
Crisis del transporte público en Carabobo afecta a miles de usuarios
Cada mañana, cientos de personas viven la misma experiencia. Sin un sistema de transporte eficiente, los usuarios dependen de camionetas y autobuses privados. “En toda la semana casi nunca viajo sentado”, comenta Luis.
Un sistema colapsado y sin coordinación
El ingeniero civil Óscar González asegura que la crisis del transporte público en Carabobo no es nueva. “Estamos ante una distorsión de la movilidad regional”, señala. Según el especialista, la entidad cuenta con terminales, rutas y hasta un sistema de metro, pero sin inversión ni mantenimiento.
González propone buscar financiamiento internacional para renovar las unidades con autobuses eléctricos y diésel, alineados con la Agenda 2030 de Naciones Unidas. “Sería un cambio trascendental, tanto por el confort del usuario como por el impacto ambiental positivo”, explicó.
Hasta la fecha, Venezuela no ha recibido este tipo de fondos, aunque países vecinos como Colombia, Chile y Brasil sí han logrado avances importantes mediante este modelo de inversión verde.
Pasajes bajos y choferes desmotivados
Jesús Ochoa, representante de los transportistas, afirma que el problema también es económico. “No tenemos un pasaje digno. Movemos al país, pero nadie nos escucha”, aseguró. Mientras tanto, las tarifas aumentan sin reflejar una mejora real en el servicio.
El costo del pasaje urbano en Carabobo es de 40 bolívares, equivalente a 0,23 centavos de dólar. En contraste, en Chile cuesta 0,80 dólares y en Brasil más de 1.
La diferencia en ingresos por viaje es abismal. “Con esos montos es imposible mantener las unidades”, insiste Ochoa.
Un futuro incierto para la movilidad
Aunque el ingeniero González sostiene que la crisis del transporte público en Carabobo no ha tocado fondo, advierte que los programas paliativos no son sostenibles. “Las unidades Yutong o los buses Transdrácula fueron medidas temporales. Hoy quedan pocas operativas”, apunta.
Mientras los proyectos de modernización permanecen en el papel, los pasajeros como Luis siguen madrugando, soportando colas y viajando de pie. Cada día repiten la misma rutina, esperando que el sistema cambie algún día.
