Valencia, 7 de agosto de 2025-. Crisis climática fuerza migración de familias de Lara. En la sabana de Carora, estado Lara, la tierra se agrieta, los chivos mueren y las lagunas desaparecen sin dejar rastro.
La crisis climática obliga a migrar familias que han vivido allí por generaciones, enfrentando un futuro incierto lejos de sus raíces.
“Ya no podemos sembrar. Solo queda polvo. Mis hijos me preguntan cuándo volveremos a los campos”, dice Marcos, agricultor de 33 años.
Su familia ha habitado estas tierras desde el siglo XVIII, pero ahora deben abandonarlas por la aridez extrema y la falta de agua.
Desde 2024, las temperaturas superan los 42 grados en la región. Las plagas destruyen los cultivos y no hay condiciones para sembrar.
Muchos se han ido a otras regiones o países. Los pocos que resisten enfrentan un entorno cada vez más hostil.
Crisis climática fuerza migración de familias de Lara
Un informe de la organización Clima21 alerta que el cambio climático afecta especialmente a niños, niñas y adolescentes en zonas rurales.
La falta de agua, enfermedades y el calor extremo agravan la vulnerabilidad infantil, sobre todo en comunidades remotas.
El desplazamiento forzado rompe vínculos familiares y culturales. Marcos teme que sus hijos no logren adaptarse a la vida urbana.
“Ya no corren por el campo. Están tristes. Todo es distinto ahora”, lamenta el agricultor.
Skeilly Castellanos, psicóloga infantil, afirma que este tipo de migración causa un “duelo ecológico” en los niños.
Pierden su entorno, su rutina y el sentido de pertenencia. Esto puede derivar en ansiedad, tristeza y dificultades para socializar.
Sin cifras oficiales ni respuestas claras
No existen datos oficiales sobre cuántas personas migran por causas climáticas dentro del país.
La opacidad dificulta diseñar políticas públicas efectivas y proteger a las familias desplazadas.
El Informe Global sobre Desplazamiento Interno (GRID) 2025 indica que los desastres naturales duplicaron los desplazamientos respecto a la última década.
Venezuela figura entre los países con mayor riesgo, aunque sin cifras precisas.
En Táchira, Cáritas reportó que más de 8000 familias resultaron afectadas por lluvias intensas en julio.
Un total de 262 viviendas quedaron destruidas y 88 familias fueron reubicadas en refugios por vivir en zonas de alto riesgo.
Recomendaciones ante una emergencia silenciosa
Alejandro Álvarez, coordinador de Clima21, resalta que niños y adolescentes desplazados son blanco fácil de redes criminales.
El tráfico de personas y el reclutamiento forzado agravan su situación y vulneran sus derechos.
Castellanos insiste en que, además de servicios básicos, se necesita contención emocional.
“Un entorno seguro, apoyo familiar y espacios para expresarse ayudan a los niños a superar estos traumas”, señala.
La crisis climática obliga a migrar familias que, además de perder su hogar, arriesgan el bienestar y futuro de sus hijos.
