Corea del Norte dispara una serie de misiles balísticos hacia el mar de Japón tras la prueba hipersónica de Seúl y profundiza la crisis desatada por minas en la frontera. El régimen de Corea del Norte disparó este lunes 12 de octubre de 2026 varios misiles balísticos en dirección hacia el mar de Japón, espacio acuático que ambas naciones peninsulares denominan mar del Este.
El Estado Mayor Conjunto de Corea del Sur (JCS) y el Ministerio de Defensa nipón confirmaron la trayectoria de los cohetes, los cuales despegaron apenas días después de que las fuerzas armadas surcoreanas completaran con éxito su primer ensayo con tecnología de misiles hipersónicos.
Dicho acontecimiento bélico consolida un ciclo de demostraciones de poderío armamentístico en una región bajo constante vigilancia aérea y naval.
Disparos matutinos desde Pionyang, alcance de 900 kilómetros y monitoreo nipón
Los radares de vigilancia costera captaron las trazas de calor de los proyectiles a primera hora del día, activando las alarmas de los cuarteles de mando en Tokio y Seúl.
El mando militar surcoreano precisó los datos técnicos del despegue a través de un parte oficial:
- El ejército de Seúl detectó los lanzamientos cerca de las 9:20 de la mañana, hora local (00:20 GMT), comprobando el despegue de varias unidades balísticas desde el área metropolitana de Pionyang.
- Los proyectiles completaron un recorrido superior a los 900 kilómetros de distancia antes de precipitarse sobre aguas del mar de Japón.
- El Estado Mayor Conjunto surcoreano elevó al máximo su nivel de alerta operativa ante el riesgo inminente de nuevos despegues norcoreanos.
- Las unidades de inteligencia militar de Corea del Sur comparten datos balísticos en tiempo real con sus aliados de Estados Unidos y Japón.
- El Ministerio de Defensa japonés notificó la caída de los artefactos en el mar a través de su cuenta oficial en la red social X, descartando perjuicios a embarcaciones civiles.
En tal sentido, las autoridades marítimas de Japón solicitaron a la flota pesquera reportar cualquier avistamiento de restos metálicos flotantes.
A este respecto, diversas bases militares conjuntas en territorio surcoreano desplegaron patrullajes aéreos para asegurar los perímetros aéreos de intercepción.
Aunado a esto, los analistas de seguridad advierten que la sincronización de varios disparos balísticos simultáneos busca poner a prueba la saturación de los radares aliados.
Asimismo, los mandos del Pentágono ratificaron su compromiso de respaldo irrestricto a los mecanismos de disuasión de sus socios asiáticos frente a amenazas externas.
El precedente del 3 de octubre, la crisis de las minas en la DMZ y la tensión bilateral
Antecedentes recientes y detonaciones en la frontera
Por otra parte, la maniobra balística de este lunes continúa el patrón desafiante que Pionyang exhibió durante las primeras jornadas del mes.
El pasado 3 de octubre, el hermético país ejecutó su anterior disparo balístico, proyectil que cayó en el mar de Japón fuera de la Zona Económica Exclusiva del archipiélago nipón sin causar víctimas ni estragos materiales.
Sin embargo, las fricciones entre ambos vecinos, que técnicamente permanecen en estado de guerra desde mediados del siglo XX, escalaron a niveles alarmantes tras un sangriento incidente terrestre en la Zona Desmilitarizada (DMZ).
La detonación de dos minas terrestres el pasado 21 de septiembre dentro de la franja limítrofe provocó heridas de extrema gravedad a dos soldados surcoreanos, dejando además a un tercer efectivo con lesiones leves.
Dicho suceso desató una intensa controversia diplomática, empujando al gobierno de Seúl a exigir una disculpa pública formal al régimen norcoreano.
En consecuencia, el ejército del sur desplegó hace una semana una compleja operación de desminado preventivo en el sector fronterizo para proteger a sus tropas de futuras trampas explosivas.
De igual manera, los portavoces de Seúl acusan formalmente a Pionyang de sembrar artefactos letales con intención premeditada para vulnerar la línea divisoria.
Guerra retórica y riesgo de escalada mayor
Por añadidura, el gobierno de Corea del Norte rechaza tajantemente cualquier implicación en las explosiones que afectaron al destacamento surcoreano:
Los portavoces de Pionyang aseguraron que su ejército no colocó mina alguna en la frontera, acusando a Seúl de inventar pretextos para justificar supuestas provocaciones militares.
Dicho cruce de descalificaciones se complicó aún más con la reciente prueba del proyectil hipersónico surcoreano, avance que Pionyang interpretó como una provocación directa.
Por otro lado, los organismos diplomáticos internacionales observan con preocupación el quiebre de los canales de comunicación bilateral entre ambas capitales.
De modo que el despegue de misiles sobre el mar de Japón, el trauma de los soldados heridos por minas en la DMZ y el cruce mutuo de acusaciones bélicas empujan a la península hacia un escenario de máxima fragilidad.
Con información de EFE
