Valencia, 18 de diciembre de 2025-. Condenan a exmorguero de Harvard por tráfico de órganos y restos humanos, tras operar durante varios años en el centro universitario.
Cedric Lodge, exencargado de la morgue, recibió una sentencia de ocho años de cárcel.
Su esposa, Denise Lodge, fue condenada a un año por su implicación en la trama.
Condenaron al exjefe de la morgue de Harvard por implicación en tráfico de restos humanos
Según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, Lodge actuó entre 2018 y marzo de 2020.
El exmorguero vendió y transportó restos humanos robados de la morgue de Harvard como si fueran objetos comunes.
Entre los materiales traficados había cerebros, piel, manos, rostros y cabezas disecadas.
Estos provenían de cadáveres donados para investigación y enseñanza, antes de su disposición final.
La fiscal Alisan Martin calificó los actos como “profundamente horrorosos”, destacando casos como la venta de piel para encuadernación.
En otro incidente, vendieron el rostro de un hombre, con fines que podrían considerarse aún más perturbadores.
Investigación y arrestos
Lodge tomaba restos sin informar a la universidad ni a las familias de los donantes.
Trasladaba los materiales a su residencia en Nuevo Hampshire y los vendía o enviaba a compradores interestatales.
La investigación involucró al menos a seis personas más, incluidos empleados de crematorios en otros estados.
Los traficantes usaban envíos postales o transporte directo de los compradores para distribuir los restos.
Christopher Nielsen, inspector del Servicio de Inspección Postal, calificó la actividad como perturbadora y peligrosa.
Indicó que victimiza a familias ya de duelo y pone en riesgo a empleados y clientes del correo.
Reacción de Harvard
La Facultad de Medicina de Harvard calificó los actos de Lodge como “abominables e incompatibles” con los valores de la institución.
La universidad enfatizó que, aunque la sentencia concluye el caso penal, el proceso de sanación para las familias continúa.
Lodge fue despedido en 2023 tras descubrirse la operación ilícita.
Su abogado defensor, Patrick Casey, reconoció la gravedad de los hechos y los calificó como atroces.
