Valencia, 29 de octubre de 2026-. La militarización de Cúcuta, ciudad colombiana fronteriza con Venezuela, fue ordenada este jueves por el Gobierno de Colombia tras una semana marcada por el asesinato a tiros del candidato a la alcaldía Miguel Castellanos Serrano y un atentado con explosivos que dejó seis heridos.
El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, anunció que la medida será temporal y que busca recuperar el control del orden público en la capital del departamento de Norte de Santander.
«He ordenado la militarización inmediata de Cúcuta. Esa militarización será temporal, mientras estabilizamos el orden público», declaró el mandatario ante los medios de comunicación.
De la Espriella afirmó que no permitirá que el «narcoterrorismo» continúe generando temor entre los habitantes de la región. Para ello, anunció un refuerzo de la presencia militar y policial, nuevas operaciones de seguridad y una visita a la ciudad para evaluar los resultados.
Colombia militarizó Cúcuta tras el asesinato a tiros del candidato a la alcaldía y un atentado que dejó 6 heridos
Como parte de las medidas, el Ejército aumentará su presencia en Cúcuta y trabajará de manera coordinada con la Policía para fortalecer el control territorial, proteger a los ciudadanos y combatir a los grupos armados ilegales que operan en la zona.
El mandatario también anunció que el martes 3 de noviembre comenzará la operación militar y policial Esparta, junto con la conformación de un bloque de seguridad en la ciudad.
Según explicó, estas acciones permitirán intensificar las operaciones contra los responsables de los hechos violentos, perseguir a las organizaciones criminales y afectar sus fuentes de financiación.
Además, ordenó mantener otras operaciones de control territorial y confirmó que visitará Cúcuta la próxima semana para revisar los avances de las medidas.
«No vamos a permitir que en una región que ayudó a construir nuestras instituciones sean los criminales precisamente quienes pretendan destruirlas», afirmó.
Asesinato de Miguel Castellanos y atentado con explosivos
La decisión se produjo después del asesinato, el pasado lunes, de Miguel Castellanos Serrano, candidato a la alcaldía de Cúcuta y mayor retirado de la Policía colombiana.
El político murió tras recibir varios disparos cerca de una gasolinera de Norte de Santander. Según la información disponible, en esa ocasión se desplazaba sin su escolta, algo poco habitual.
Castellanos había ocupado la Secretaría de Gobierno municipal, una de las áreas más complejas de la administración local. Desde ese cargo trabajó en asuntos relacionados con la lucha contra la criminalidad, la recuperación del espacio público, el acceso a la justicia y la protección animal.
Al día siguiente, el martes, la detonación de un artefacto explosivo cerca del puente internacional que conecta Cúcuta con Venezuela dejó heridos a cuatro civiles y dos policías.
La presión de los grupos armados en Norte de Santander
La situación de seguridad en Cúcuta está marcada por su ubicación fronteriza y su cercanía con la región del Catatumbo, donde operan desde hace décadas grupos guerrilleros y organizaciones dedicadas al narcotráfico y al contrabando.
Estas estructuras mantienen presencia en una zona estratégica para el movimiento de drogas y mercancías entre ambos países.
