Calor extremo y el humo de incendios desatan una silenciosa crisis pulmonar que dispara las hospitalizaciones de niños y ancianos mientras los expertos advierten daños irreversibles. El calor extremo y la sequía prolongada dejaron de representar simples molestias meteorológicas para transformarse en una peligrosa combinación tóxica que golpea directamente el sistema respiratorio.
La acumulación desmedida de polvo en suspensión y las densas columnas de humo procedentes de quemas de vegetación deterioran gravemente la calidad del aire, incrementando la probabilidad de sufrir afecciones pulmonares agudas.
Las partículas contaminantes viajan con facilidad por la atmósfera, desatando emergencias sanitarias incluso en zonas urbanas alejadas de los focos de fuego.
Poblaciones vulnerables, impacto de El Niño y evidencia científica
La coordinadora de Terapia Respiratoria del Hospital Infantil Universitario de San José, Dipsella Hernández, describió cómo inciden los patrones climáticos extremos sobre el organismo:
La especialista explicó que un evento severo del fenómeno El Niño acentúa las altas temperaturas y la aridez ambiental, incentivando la concentración de impurezas en el aire:
«El riesgo no es igual para todas las personas».
En tal sentido, Hernández identificó a los grupos biológicos más desprotegidos ante estas condiciones adversas:
- Los infantes en edad temprana, cuyos tejidos pulmonares todavía atraviesan etapas críticas de maduración.
- Los adultos mayores de 60 años, quienes presentan menor capacidad de respuesta inmunológica.
- Las mujeres en período de gestación, debido a las demandas oxigenatorias del embarazo.
- Los pacientes con diagnósticos preexistentes de asma o Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC).
A este respecto, una investigación científica que divulgó la prestigiosa publicación Nature Sustainability en 2025 comprobó un vínculo directo entre respirar polución derivada de incendios y un notable repunte en las admisiones hospitalarias por crisis pulmonares.
Asimismo, la exposición continuada al aire viciado desencadena episodios repetitivos de tos seca, ardor faríngeo, picazón ocular y espasmos asmáticos severos en los más jóvenes.
Aunado a esto, los médicos insisten en mantener los tratamientos farmacológicos de base sin alterar las dosis recetadas para prevenir descompensaciones imprevistas.
Las micropartículas de la OMS y los signos de alarma infantil
Contaminación de largo alcance y síntomas en adultos
Por otra parte, los organismos sanitarios internacionales mantienen una profunda preocupación por el comportamiento de los residuos tóxicos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó formalmente sobre el tamaño diminuto de las partículas que componen el humo de incendios:
Estas micropartículas poseen la capacidad mecánica de penetrar profundamente en los alvéolos pulmonares, provocando que incluso los ciudadanos alejados de las llamas sufran daños orgánicos.
En consecuencia, el viento y la presión barométrica trasladan estas nubes nocivas a lo largo de cientos de kilómetros, manteniéndolas suspendidas durante días.
De igual manera, Hernández recomendó acudir al médico ante la aparición de signos como carraspera persistente, dificultad para inhalar aire y silbidos o sibilancias en el pecho.
Manifestaciones graves en la infancia
Por añadidura, el cuidado de los niños pequeños exige una atención constante por parte de padres y cuidadores.
Los menores de edad exteriorizan el compromiso pulmonar mediante manifestaciones físicas muy precisas que demandan atención hospitalaria inmediata:
El hundimiento visible de la piel entre las costillas al tomar aire, conocido como tiraje intercostal, y los estados de somnolencia excesiva o letargo revelan una baja oxigenación crítica.
Por otro lado, los expertos recuerdan que la acumulación de polvo doméstico y ceniza ambiental durante las sequías eleva la probabilidad de contraer infecciones bacterianas secundarias.
De modo que las autoridades de salud pública exhortan a las familias a evitar actividades deportivas al aire libre en las horas de mayor concentración de smog.
Con información de Versión Final
