Buques cisterna enfrentan esperas de hasta un mes en puertos venezolanos por fallas eléctricas y muelles obsoletos que frenan el plan exportador de Washington. La precaria operatividad de las terminales marítimas y los constantes cortes en el suministro eléctrico obligan a buques petroleros internacionales a permanecer fondeados hasta 30 días antes de completar la carga de crudo en puertos venezolanos, según revelaron registros navieros, fuentes internas y documentos obtenidos por la agencia Reuters.
Ciertamente el cuello de botella en los puertos nacionales frena el ritmo de despacho previsto en los recientes acuerdos comerciales estratégicos promovidos por el gobierno de Estados Unidos para reactivar la comercialización de hidrocarburos.
Colapso logístico, tiempos de bombeo y riesgo de contaminación
Sobre los factores técnicos detrás de los retrasos los informes del sector naviero detallan que la lentitud en los sistemas de bombeo y el deterioro de los patios de tanques multiplican las demoras en los muelles de carga, generando además alertas sobre la calidad final del hidrocarburo despachado y los riesgos de contaminación en los tanques de las embarcaciones.
En este sentido la falta de mantenimiento prolongado reduce drásticamente la capacidad de despacho simultáneo en los principales atracaderos.
«La velocidad de transferencia de crudo desde los tanques a los barcos es increíblemente lenta, obligando a los buques a ocupar los muelles más tiempo del asignado; y si llega un barco para descargar importaciones, la espera se prolonga aún más por la falta de capacidad de almacenamiento», confesó una fuente interna de Pdvsa bajo condición de anonimato.
Por consiguiente las flotas comerciales acumulan jornadas de inactividad mientras aguardan turno en las costas venezolanas.
Impacto en los acuerdos de Washington y capacidad de recepción
Freno a los planes comerciales de Estados Unidos
Por su parte las empresas comercializadoras internacionales aliadas con Washington enfrentan dificultades para cumplir los cronogramas de entrega pactados tras la flexibilización del esquema de exportaciones. En este contexto la insuficiencia de brazos de carga operativos y la inestabilidad de la red eléctrica nacional paralizan de forma imprevista las maniobras de trasvase en las terminales marinas, neutralizando las metas inmediatas de incremento en los envíos de petróleo al mercado global. De esta forma el análisis de los acuerdos comerciales y el flujo de exportación se procesa en el plano de economía.
Saturación por importación de diluyentes y combustibles
Por otro lado la congestión en las dársenas se agrava cuando arriban buques tanqueros con cargamentos de combustible o diluyentes importados necesarios para procesar el crudo extrapesado, debido a que la escasez de tanques de almacenamiento libres impide descargar con rapidez los insumos foráneos.
Este déficit de infraestructura obliga a alternar las operaciones entre descarga y bombeo de exportación, encareciendo los fletes marítimos para los compradores internacionales.
Con información de Banca y Negocios
