Bolivia anuncia el regreso “muy pronto” de la DEA y alerta sobre cifras “exorbitantes” de cocaína. La DEA volverá “muy pronto” a Bolivia tras 17 años de ausencia, confirmó a la AFP el nuevo zar antidrogas boliviano, Ernesto Justiniano, quien también advirtió que las cifras actuales de producción de cocaína en el país son “exorbitantes”.
Justiniano explicó que el regreso de la agencia estadounidense se da tras el cambio político generado por la llegada al poder del presidente Rodrigo Paz, quien asumió a principios de noviembre y busca un giro en la política antidrogas, así como una recomposición de las relaciones con Estados Unidos y con los países vecinos.
Bolivia anuncia el regreso “muy pronto” de la DEA y alerta sobre cifras “exorbitantes” de cocaína
La DEA fue expulsada en 2008 por el entonces presidente Evo Morales, quien acusó a Washington de interferencia política. Ahora, según Justiniano, existe un “compromiso político” que permitirá reactivar la cooperación y, en especial, el intercambio de información.
El funcionario recalcó que Bolivia no puede seguir actuando “de forma aislada” y pidió apoyo de los países sudamericanos y de Europa. Señaló que la principal meta es retomar la erradicación de cultivos de coca y frenar el avance de grupos vinculados al narcotráfico.
Bolivia sigue siendo el tercer productor mundial de coca y cocaína, detrás de Colombia y Perú. Según datos de Naciones Unidas, el país tiene 31.000 hectáreas de cultivos de coca, aunque solo 22.000 son legales.
Justiniano alertó que, de acuerdo con sus estimaciones internas, la producción anual de cocaína en Bolivia ronda las 300 toneladas, cifra que se habría duplicado debido a mejoras técnicas en los procesos de extracción. Explicó que hace dos décadas se necesitaban 345 kilos de hojas para obtener un kilo de cocaína; hoy, los laboratorios requieren entre 140 y 160 kilos.
“La técnica se ha modernizado”, afirmó, señalando el uso de químicos y sistemas de molienda más eficientes. También reveló que el área antidrogas enfrenta deudas importantes relacionadas con mantenimiento de aeronaves y recursos operativos, por lo que la cooperación internacional resulta urgente.
El gobierno de Paz hereda además una grave crisis económica marcada por la escasez de dólares, situación que, según el propio mandatario, dejó a las instituciones en un estado que describió como una “cloaca”.
