Aumento del uso de melatonina en niños pequeños genera preocupación entre especialistas. Las horas de sueño son fundamentales para el correcto funcionamiento del organismo. Cuando el reloj interno falla, los médicos suelen recomendar melatonina para estimular el descanso. Sin embargo, en menores de seis años se debe actuar con mayor cautela.
Una investigación de la Universidad de Kansas, publicada en Jama Network Open, revisó 19 estudios sobre el uso de melatonina en niños hasta los seis años. Los datos indican que, aunque puede mejorar la conciliación del sueño en menores con trastornos neurológicos como el autismo, su eficacia en niños con desarrollo típico es poco conocida.
La Sociedad Española del Sueño (SES) señala que los niños con TDAH suelen tener retraso de fase circadiana, lo que los hace dormirse más tarde y reducir horas de descanso. Según el coordinador del grupo de Pediatría de la SES, Óscar Sans, “la melatonina está indicada en estos casos porque mejora el inicio del sueño y permite descansar más”.
Aumento del uso de melatonina en niños pequeños genera preocupación entre especialistas
El estudio alerta sobre el incremento del uso de melatonina: entre 2009 y 2021, las ingestas y sobredosis en niños se multiplicaron por cinco. Registros de países como Suecia y Australia muestran aumentos de hasta 500 % en la última década. Carlos Javier Egea Santaolalla, presidente de la Federación española de sociedades de medicina del sueño, confirma que el uso ha crecido especialmente tras la pandemia de COVID-19.
Entre los 19 estudios analizados, que incluyeron a 167 niños, se observó que entre 40 % y 50 % de los menores continúan con recetas de melatonina hasta tres años después de la primera prescripción. Esto ha motivado la recomendación de que los pediatras prioricen cambios conductuales antes de recurrir al suplemento.
Los especialistas advierten que, aunque la melatonina es eficaz en trastornos del neurodesarrollo, su uso continuado en niños con desarrollo normal plantea un riesgo potencial de salud pública. Javier Garjón Parra, del Servicio Navarro de Salud, indica que su prescripción debe ser siempre médica y supervisada, y recomienda posicionarla como medicamento y no como suplemento alimenticio para evitar el abuso.
