Ataque masivo de los rebeldes hutíes con misiles y drones deja al menos 35 militares muertos en Yemen en medio de una peligrosa escalada que amenaza la frágil tregua vigente desde 2022. Un violento e inesperado despliegue de fuerza sacudió el oriente de Yemen este jueves, luego de que un ataque coordinado con misiles y drones atribuidos a los rebeldes chiíes hutíes dejara un saldo de al menos 35 militares muertos en las provincias de Hadramut y Marib.
Las zonas impactadas se encuentran bajo el dominio del Gobierno yemení reconocido por la comunidad internacional.
Ofensiva sobre Hadramut y Marib, antecedentes e impacto en las tropas
Al respecto, fuentes militares confirmaron a EFE que el grupo insurgente lanzó un potente arsenal integrado por al menos nueve misiles balísticos y una ráfaga indeterminada de aeronaves no tripuladas sobre diversas instalaciones de las Fuerzas Armadas yemeníes. Por consiguiente, las explosiones devastaron posiciones defensivas en la zona de Al Ruwaik y el oeste de Hadramut. Sin embargo, la gravedad de esta acción destaca por tratarse de la incursión más mortífera contra el contingente gubernamental desde el pacto de tregua promovido por la ONU en 2022.
«Anteriormente, las Fuerzas de Emergencia del Yemen, formaciones apoyadas por Arabia Saudí, denunciaron ataques contra varios campamentos e instalaciones de las Fuerzas Armadas, confirmando graves pérdidas humanas y materiales», precisaron fuentes castrenses.
Aunque los rebeldes mantuvieron un silencio inicial, su vocero militar, Yahya Sarea, anticipó una transmisión oficial para anunciar los detalles de lo que calificó como una «operación militar amplia y cualitativa». Por este motivo, la comunidad diplomática observa con cautela la reactivación de un frente que amenaza la estabilidad del mar Rojo y las rutas marítimas vinculadas a Arabia Saudí.
Reacción gubernamental, mapa del conflicto y tensiones en 2026
Medidas de seguridad y fractura territorial
Ante el agravamiento de las hostilidades, el Gobierno yemení internacionalmente reconocido anunció el empaquetado de una serie de disposiciones militares y de seguridad para frenar el avance del grupo respaldado por Irán. Por esa razón, las autoridades buscan blindar las regiones bajo su control, considerando que la guerra civil desatada a finales de 2014 mantiene al país profundamente dividido.
Mantenimiento de frentes y tensiones recrudecidas
Por otra parte, mientras los hutíes preservan el control de la capital Saná y de las zonas más pobladas del norte y noroeste, el Gobierno afianzado por la coalición saudí preserva el sur y el este del territorio. Ciertamente, a pesar de que el pacto de la ONU caducó formalmente tras seis meses de vigencia, la congelación de las líneas de combate se mantuvo hasta que los recientes choques de este año recrudecieron las fricciones.
Con información de EFE
