Real Madrid sobrevive a la trampa del AEK en Atenas y rescata tres puntos agónicos en el añadido con un cañonazo salvador de Federico Valverde. El Real Madrid escapó de milagro este miércoles 4 de noviembre de 2026 en Atenas al vencer con agonía al AEK.
El himno del conjunto ateniense incluye un célebre verso que proclama cómo su nombre sembró temor en la entidad merengue desde un recordado amistoso disputado en 1965. Dicha advertencia poética cobró plena vigencia durante la tarde griega, cuando la escuadra dirigida por Jose Mourinho cayó en una emboscada táctica que casi cuesta un disgusto mayúsculo.
No obstante, el elenco madrileño sacó a relucir su mística competitiva en los instantes decisivos para salvar la papeleta y llevarse un triunfo de oro.
Las rotaciones de Mourinho y el tambaleante arranque en territorio heleno
El técnico portugués afrontaba un calendario asfixiante con tres compromisos como visitante en apenas siete días, circunstancia que lo impulsó a mover masivamente el once inicial.
Mourinho decidió rotar piezas claves a pesar de recordar en la rueda de prensa previa que Grecia representa un escenario históricamente hostil para los blancos, con un saldo anterior de solo una victoria, cinco empates y dos caídas.
En tal sentido, el estratega alineó el doble pivote de Leipzig integrado por Eduardo Camavinga y Bernardo Silva, sumando una zaga inédita que presenció la reaparición de Éder Militão tras seis meses fuera de las canchas.
A este respecto, Mohamed Diomande cedió el sector izquierdo a Vinícius Júnior para ocupar la banda diestra, pese a sumar cuatro dianas y tres asistencias durante la baja del extremo sudamericano.
Aunado a esto, las múltiples modificaciones descolocaron al Real Madrid en los primeros compases, permitiendo tres llegadas peligrosas del AEK antes del minuto 20.
Dichas concesiones defensivas terminaron en la apertura del marcador para los griegos y exigieron dos providenciales atajadas de Thibaut Courtois para evitar un marcador escandaloso.
Asimismo, el trámite evocó la batalla librada en Roma, donde el plantel blanco remó contra la corriente para levantar un 3-1 en contra durante el tramo de clausura.
La reacción inicial y la muralla defensiva del cuadro ateniense
El taconazo brillante de Jude Bellingham
Por otra parte, Mourinho confiaba en que el AEK aflojaría la presión física con el paso del tiempo, tal como ocurrió en el cruce de la capital italiana.
La escuadra local bajó paulatinamente la intensidad tras el 1-0, abriendo una ventana favorable para que la visita recuperara metros y confianza sobre el césped.
En consecuencia, el Real Madrid encontró la paridad en el minuto 32 durante su primer remate legal al arco, luego de un grito anulado previamente por el colegiado.
Marc Cucurella envió un centro envenenado a toda velocidad que Jude Bellingham desvió con un sutil e impecable taconazo al fondo de las redes.
De igual manera, los merengues tomaron el control de las acciones con ese tanto, aunque todavía exhibían notables lagunas creativas para inquietar el cerrojo rival.
La frustración frente a las dos líneas de cuatro
Por añadidura, el entrenador visitante movió el banquillo al advertir la falta de fluidez colectiva, pese a no contar con Arda Güler ni Aurélien Tchouaméni en la convocatoria.
Mourinho dio entrada a Federico Valverde y al delantero Endrick cuando restaba menos de media hora de contienda.
El mediocampista charrúa asumió tareas de conducción en reemplazo de Bernardo Silva tras gozar de un descanso completo en el pasado duelo liguero contra el Racing.
Sin embargo, el Madrid acaparaba la posesión de la pelota sin descifrar el bloque bajo de los atenienses, quienes montaron dos líneas compactas de cuatro futbolistas sobre la frontal del área.
Dicho muro defensivo interceptó prácticamente todas las aproximaciones hasta que, en el minuto 75, el AEK sorprendió con un contragolpe fulminante que colocó el 2-1 a su favor.
Por otro lado, la afición local celebraba la victoria parcial mientras Mourinho preparaba una triple permuta desesperada para salvar el compromiso.
De modo que el tanto griego alteró los planes del cuerpo técnico antes de que Kylian Mbappé asumiera la responsabilidad ofensiva.
El empate de Mbappé y el misil de Federico Valverde en el alargue
El delantero francés Kylian Mbappé apareció con jerarquía para restablecer la igualdad en la pizarra justo cuando el banquillo merengue alistaba a la artillería de recambio.
Dicha anotación frenó en seco la entrada inmediata de Mario Espí, quien volvió a aguardar su turno como recurso de emergencia para los últimos cinco minutos.
En tal sentido, el cuadro español acorraló a los anfitriones en el tramo final, rozando la remontada con una escapada de Mbappé que remeció el travesaño en un mano a mano electrizante.
A este respecto, la insistencia blanca quebró la resistencia helena en pleno tiempo de compensación gracias a la potencia descomunal de Federico Valverde.
El centrocampista uruguayo atacó el balón desde la segunda línea y conectó un zapatazo potentísimo que venció la estirada del guardameta rival para firmar el definitivo 2-3.
Asimismo, la expedición española celebró efusivamente la consecución de los tres puntos antes del silbatazo final, consumando un nuevo milagro en noches de alta tensión.
Con información de EFE
