Ecopetrol planea rehabilitar el gasoducto binacional con Venezuela tras diez años de abandono para bombear gas a Colombia. La compañía estatal Ecopetrol planea rehabilitar el gasoducto que conecta a Colombia con Venezuela, con el firme propósito de ampliar las alternativas de suministro de gas natural hacia el mercado interno, este miércoles 4 de noviembre de 2026.
La directiva de la mayor empresa energética de la nación vecina emitió un comunicado oficial donde aseveró que la recuperación del Gasoducto Binacional Antonio Ricaurte constituye una pieza angular para robustecer la matriz de abastecimiento de combustible en las principales regiones colombianas.
La inclusión en los proyectos estratégicos nacionales y el flujo de gas
La empresa pública destacó que la presidencia colombiana catalogó esta obra dentro de los Proyectos de Interés Nacional y Estratégico (PINES) que coordina la misión de Recursos Estratégicos y Energía.
En tal sentido, la corporación petrolera valoró este paso administrativo como un avance clave para acelerar las autorizaciones ambientales y los trámites presupuestarios indispensables que viabilizarán la intervención física de la tubería.
A este respecto, Ecopetrol puntualizó textualmente en su pronunciamiento: «El Gobierno Nacional incluyó la recuperación del Gasoducto Binacional Antonio Ricaurte entre los Proyectos de Interés Nacional y Estratégico (PINES) de la misión de Recursos Estratégicos y Energía, un paso clave para avanzar en una iniciativa que contribuirá a diversificar las fuentes de suministro de gas natural del país».
Aunado a esto, la compañía energética recalcó que la rehabilitación estructural del trazado «permitiría incorporar gas venezolano al Sistema Nacional de Transporte para su distribución en el país».
Asimismo, los ingenieros de la petrolera proyectan conectar este flujo foráneo con las redes troncales de la costa caribeña y el interior colombiano para optimizar las tarifas residenciales.
El rescate tras una década de parálisis y el paso a la ejecución técnica
El final de diez años de abandono en la infraestructura
Por otra parte, tanto la gerencia de Ecopetrol como los despachos ministeriales colombianos aúnan esfuerzos para superar más de 10 años continuos de inactividad operativa en esa conexión fronteriza.
Los diagnósticos de campo indican que el paso del tiempo y la falta de mantenimiento rutinario ocasionaron un desgaste visible en las válvulas de bombeo y en los tramos metálicos soterrados.
Dicha situación impidió que las sucesivas conversaciones diplomáticas sostenidas en el pasado rindieran frutos tangibles para los usuarios comunes de la nación cafetera.
En consecuencia, el equipo directivo de la estatal reconoció que «en los últimos años, los anuncios de cooperación energética con Venezuela no se tradujeron en inversiones en la infraestructura, y el gasoducto continuó deteriorándose sin beneficio para los hogares colombianos».
De igual manera, los técnicos de la corporación insisten en que la designación como proyecto prioritario PINES permitirá desembolsar partidas financieras concretas para reemplazar las piezas dañadas.
La transición de los discursos a las obras en el terreno
Por añadidura, la vocería oficial de Ecopetrol sintetizó el nuevo rumbo de la gestión energética al remarcar: «Con su inclusión como PINE, el objetivo es pasar de los anuncios a la ejecución».
Dicha postura busca enviar un mensaje de certidumbre a las industrias manufactureras y a las distribuidoras térmicas que reclaman mayores volúmenes de gas en sus estaciones de recepción.
Por otro lado, los expertos del sector petrolero en ambas capitales calculan que las inspecciones con herramientas inteligentes y las pruebas hidrostáticas requerirán varios meses de faena antes de certificar la reapertura segura de las válvulas.
Con información de Banca y Negocios
