Conductores y vecinos en Mérida denuncian el deterioro extremo del asfaltado junto a semáforos apagados por fallas eléctricas. Pobladores y transportistas en el estado Mérida alzaron su voz este domingo 25 de octubre de 2026 para denunciar las precarias condiciones que exhiben las vías principales en diversas localidades de la entidad.
Los usuarios del transporte señalaron que circular por estas calzadas en horas nocturnas constituye una ruleta rusa, debido a la nula visibilidad y a la proliferación de baches en el pavimento.
Los afectados precisaron que el abandono del asfalto acarrea constantes pérdidas económicas a los propietarios de vehículos particulares y unidades colectivas, quienes costean continuas reparaciones mecánicas al impactar de golpe contra las zanjas abiertas en la carretera.
Baches profundos, maniobras evasivas y testimonios en el municipio Libertador
Los habitantes del área metropolitana merideña describieron la zozobra cotidiana que experimentan al volante para sortear las troneras:
- Juan Rojas, residente del municipio Libertador, denunció las arriesgadas maniobras que ejecutan los choferes para no averiar sus unidades en la vía pública.
- El vecino alertó sobre la reacción en cadena que provoca el asfalto quebrado: «Cuando menos piensas caes en un hueco y cuando no entonces otro chofer o transeúnte tiene que esquivar el hueco para no caer en él y puede causar accidentes, por evadir un hueco, le llegas a otro carro o atropellas a un motorizado».
- Los conductores deben desembolsar altas sumas de dinero en talleres para reponer amortiguadores, neumáticos reventados y trenes delanteros destrozados por los impactos.
- Los peatones enfrentan igualmente un riesgo inminente en los pasos urbanos cuando los automóviles invaden aceras o canales contrarios para esquivar los desniveles.
- Los voceros comunitarios demandan que las dependencias de infraestructura regional inicien planes de asfaltado integral y dejen de colocar parches provisionales que ceden con el agua.
En tal sentido, la falta de inversión gubernamental agudiza la fragilidad de las conexiones terrestres en las zonas residenciales y comerciales.
A este respecto, diversos peritos en vialidad sostienen que la ausencia de drenajes pluviales adecuados carcome la base de rodamiento durante la temporada de lluvias.
Aunado a esto, las líneas de transporte urbano reportan que varias unidades quedan fuera de servicio cada semana por fallas de suspensión derivadas del mal estado de las calles.
Asimismo, los comerciantes aledaños a las avenidas principales señalan que las zanjas frente a sus establecimientos entorpecen la llegada fluida de clientes y proveedores.
Semáforos apagados, crisis eléctrica y el riesgo para motorizados
Interrupciones energéticas y colapso de la señalización
Por otra parte, la inoperatividad de los dispositivos de control de tráfico intensifica el desorden vehicular en los cruces más transitados.
Las fallas cotidianas en el suministro eléctrico dejan sin luz a los semáforos durante prolongados lapsos del día, afectando especialmente las horas de mayor circulación automotriz.
Dicha desconexión técnica impacta de forma severa a los municipios Campo Elías y Libertador, donde los conductores se disputan el paso en intersecciones ciegas sin presencia policial.
El corte repentino de la señalización vial propicia embotellamientos kilométricos en las horas pico e incrementa exponencialmente los choques de frente y por alcance.
En consecuencia, los peatones deben esperar largos minutos al borde de las esquinas antes de arriesgarse a cruzar las anchas avenidas desprovistas de semáforos activos.
De igual manera, los choferes de carga pesada maniobran con extremo cuidado en las pendientes para evitar colisiones múltiples al ingresar a las intersecciones no reguladas.
La vulnerabilidad de los mototaxistas en la vía
Por añadidura, el gremio de las dos ruedas representa uno de los sectores más castigados por la conjunción de huecos y oscuridad.
Un mototaxista de la zona detalló la gravedad de circular sin balizamiento electrónico: «Los semáforos pues también es algo muy delicado, de repente uno ve los semáforos todos ahí apagados, entonces se congestiona el tránsito, es peligroso bastante».
Dicho testimonio refleja el temor palpable de los trabajadores del volante que dependen de la fluidez vial para generar sus ingresos cotidianos.
Los motorizados sufren las peores consecuencias físicas durante los impactos viales, al carecer de una carrocería protectora frente a los vehículos de mayor tamaño.
Por otro lado, los usuarios del transporte nocturno exigen que las cuadrillas de la gobernación y de las alcaldías restituyan el alumbrado público para mitigar los peligros en las curvas.
De modo que los cráteres en el asfalto, las averías mecánicas, los cortes eléctricos y los semáforos apagados en Campo Elías y Libertador configuran una compleja realidad que amenaza la vida ciudadana en el estado Mérida.
Con información de Unión Radio
