Embajador de EEUU ante la ONU admite que el conflicto con Irán podría prolongarse otro año en un punto muerto mientras Washington e Israel preparan una ofensiva militar relámpago tras las elecciones legislativas. El embajador de Estados Unidos ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Mike Waltz, admitió este viernes 23 de octubre de 2026 que su país podría afrontar un punto muerto en la guerra con Irán durante al menos un año más.
El diplomático concedió una entrevista al diario británico Financial Times donde describió un panorama de negociaciones congeladas y parálisis marítima; no obstante, expresó su expectativa de que las autoridades persas decidan sentarse a dialogar formalmente antes de ese horizonte temporal.
Dicho pronunciamiento ocurre a escasos días de cumplirse ocho meses del estallido del conflicto bélico en febrero pasado, dejando en evidencia las dificultades para concretar una victoria rápida.
Bloqueo naval permanente y sanciones de la Casa Blanca
El representante estadounidense ante los foros multilaterales detalló la estrategia de desgaste económico y militar que aplica la administración de Donald Trump:
- El embajador Mike Waltz descartó especulaciones prematuras al dialogar con el medio londinense, pero fijó la posición de la Casa Blanca: «No voy a plantear escenarios hipotéticos. Cabe esperar que antes de eso (los líderes iraníes) se sienten a negociar de manera seria».
- El funcionario aseguró que la Armada de Estados Unidos posee la capacidad logística para sostener el bloqueo marítimo a puertos e instalaciones costeras iraníes durante todo el futuro previsible.
- La diplomacia estadounidense subrayó que el Departamento del Tesoro intensifica un paquete de sanciones económicas punitivas diseñadas para asfixiar las fuentes de financiamiento del régimen teheraní.
- El bloqueo de las rutas de navegación mercantil por parte de las fuerzas iraníes mantiene paralizado el tránsito petrolero en el estratégico estrecho de Ormuz.
- Las declaraciones de Waltz marcan un contraste directo con las proyecciones iniciales del presidente Donald Trump, quien pronosticó al inicio de las acciones que la contienda bélica duraría únicamente entre cuatro y cinco semanas.
En tal sentido, la prolongación indefinida de las hostilidades tensiona los mercados globales de hidrocarburos y encarece las pólizas de seguro marítimo.
A este respecto, diversos analistas de seguridad advierten que un cerco naval continuado incrementa las posibilidades de incidentes armados de consecuencias impredecibles.
Aunado a esto, los países importadores de crudo reclaman garantías de seguridad marítima para evitar un desabastecimiento prolongado en sus refinerías.
Asimismo, los mandos del Pentágono coordinan patrullajes continuos para disuadir cualquier intento iraní de romper el cordón marítimo mediante embarcaciones artilladas ligeras.
Planes de ataque conjunto con Israel y la sombra de las elecciones
Preparativos de una ofensiva militar tras el 3 de noviembre
Por otra parte, la advertencia diplomática coincidió con revelaciones periodísticas sobre una inminente escalada de las operaciones de combate.
El diario estadounidense The New York Times reveló esta semana que los mandos militares de Estados Unidos e Israel estructuran una nueva maniobra bélica a gran escala.
Dicho rotativo precisó que la operación ocurrirá inmediatamente después de celebrarse las elecciones intermedias del próximo 3 de noviembre en suelo norteamericano.
El plan contempla una incursión breve y devastadora con bombardeos directos contra complejos nucleares, fábricas de misiles, depósitos de drones y la infraestructura energética iraní.
En consecuencia, el Estado Mayor Conjunto y las fuerzas de defensa israelíes ajustan las coordenadas de los objetivos prioritarios para asestar un golpe decisivo a la capacidad de respuesta militar de Teherán.
De igual manera, los servicios de inteligencia aliados evalúan la dispersión subterránea del arsenal de misiles iraní para asegurar la efectividad de las municiones guiadas de precisión.
El costo político y electoral para Donald Trump
Por añadidura, el curso adverso del enfrentamiento armado genera severas fracturas en el tablero político interno estadounidense.
La guerra registra niveles mínimos de respaldo ciudadano debido al encarecimiento récord de las gasolinas y la paralización de cadenas vitales de abastecimiento comercial.
El presidente Trump acusó el mes pasado al gobierno iraní de dilatar deliberadamente el conflicto hasta noviembre con el único fin de perjudicar las opciones del Partido Republicano.
Dicha acusación responde a que la formación conservadora arriesga el control de ambas cámaras del Congreso en unos comicios parlamentarios altamente polarizados.
Por otro lado, los estrategas de la Casa Blanca temen que el voto castigo castigue duramente a los candidatos oficialistas en distritos industriales dependientes del combustible accesible.
De modo que la admisión de Mike Waltz, la amenaza de otro año de bloqueo en Ormuz, los planes de bombardeos coordinados con Israel y la cuenta regresiva hacia las legislativas configuran una trama de alta volatilidad mundial.
Con información de EFE
