Gobernador del estado Lara atribuye la escasez de agua en Barquisimeto a las fallas eléctricas que obligan a esperar cinco horas para reiniciar el bombeo. El gobernador del estado Lara, Luis Reyes Reyes, manifestó formalmente este miércoles 30 de septiembre de 2026 que las constantes fallas en la distribución de agua potable que padecen los habitantes de Barquisimeto obedecen de forma directa a las continuas fluctuaciones en el fluido eléctrico.
La máxima autoridad regional explicó que la inestabilidad de la energía daña los cronogramas técnicos e interrumpe el funcionamiento de la maquinaria pesada de la hidrológica en el municipio Morán.
El impacto de los bajones en Morán y el retraso en el bombeo
El mandatario larense ofreció un balance detallado sobre las condiciones mecánicas en las cuales opera la estación principal de captación y rebombeo.
Reyes Reyes precisó que las variaciones bruscas de voltaje que azotan a la población de El Tocuyo desconectan automáticamente los tableros de protección de las bombas:
«Las fluctuaciones que ocurren a nivel de El Tocuyo, que son constantes, nos paraliza todo el sistema de bombeo, hay unas fluctuaciones, el sistema eléctrico cierra todo el abastecimiento, hay que esperar cinco horas para retomar el bombeo y si en ese lapso hay una nueva fluctuación hay que comenzar de cero (…) por eso tienes que abastecer de agua, cuatro y cinco horas».
En tal sentido, el jefe del Ejecutivo estadal describió la vulnerabilidad de la infraestructura hídrica frente a la red interconectada de energía.
A este respecto, los técnicos de la empresa hidrológica deben aguardar períodos obligatorios de cinco horas continuas para estabilizar las presiones internas antes de reiniciar la marcha de los motores.
El gobernante lamentó que cuando el personal técnico intenta encender nuevamente los equipos tras cumplir la espera, una nueva caída en el tendido eléctrico anula todo el progreso previo.
Asimismo, esta cadena de interrupciones obliga a reducir drásticamente los ciclos de entrega hacia los tanques de distribución urbana a lapsos muy cortos de apenas cuatro o cinco horas.
Aunado a esto, las cuadrillas operativas redoblan las inspecciones en los centros de bombeo de Morán para evitar la quema definitiva de los tableros ante las sobretensiones.
Crisis de abastecimiento en Barquisimeto y desafíos técnicos
Consecuencias directas en los hogares de la capital larense
Por otra parte, la irregularidad en las presiones de las tuberías agrava la escasez en las zonas altas y periféricas de la capital crepuscular.
Los habitantes de los sectores populares de Barquisimeto reportan semanas completas sin recibir una gota de agua por los grifos residenciales.
En consecuencia, las familias recurren a la compra de camiones cisterna privados o a la recolección improvisada en tomas públicas para solventar sus necesidades primarias.
De igual manera, los voceros de las comunidades organizadas solicitan a las autoridades una sincronización real entre Corpoelec y la hidrológica para blindar los circuitos de bombeo.
Búsqueda de estabilidad operativa en los sistemas hídricos
Por añadidura, el Ejecutivo regional evalúa alternativas con los ingenieros para mitigar el impacto devastador de la red eléctrica sobre los motores de impulsión.
Los técnicos buscan fórmulas preventivas que permitan acortar los lapsos de presurización sin arriesgar los rodamientos ni las válvulas maestras de las bombas.
Por otro lado, los usuarios insisten en que la administración pública debe garantizar plantas de respaldo o líneas exclusivas para las estaciones estratégicas de rebombeo.
De modo que la combinación entre el déficit eléctrico y la fragilidad del sistema hidráulico mantiene en jaque la calidad de vida de la población larense.
Con información de Unión Radio
