La Casa Blanca traslada cargamentos millonarios de oro desde Venezuela hacia EEUU pero las refinerías paralizan su procesamiento ante sospechas de corrupción, revela el The New York Times. La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, traslada importantes cargamentos de oro venezolano hacia suelo norteamericano, aunque las plantas refinadoras mantienen paralizado el procesamiento del material debido a severas dudas sobre su origen y presuntos vínculos con esquemas de corrupción.
Una investigación especial que publicó este lunes 28 de septiembre de 2026 el diario estadounidense The New York Times (NYT) destapó la ruta que conecta los yacimientos del sur de Venezuela con la Casa Blanca y las corporaciones comerciales de Europa.
La investigación de The New York Times y los nexos con el crimen organizado
El reportaje del periódico neoyorquino rastrea la operación desde las extracciones selváticas hasta los despachos gubernamentales en Washington.
Las fuentes anónimas que consultó el rotativo vincularon estos movimientos con los sucesos de enero, cuando Washington ejecutó la captura del expresidente Nicolás Maduro:
A juicio de los informantes, Trump conectó a Estados Unidos con un sector minero que arrastra la misma criminalidad que aseguraba combatir durante aquel arresto.
En tal sentido, la publicación denuncia que financistas norteamericanos colocan capitales en una explotación aurífera ligada a bandas organizadas bajo el amparo de los pactos que negoció la Casa Blanca:
«Aviones transportaron oro fuera de Venezuela incluso antes de que las empresas visitaran las minas y parte de ese oro está vinculado a mineros que pagan sobornos a las pandillas».
A este respecto, los cargamentos que ya tocaron suelo estadounidense representan un valor de cientos de millones de dólares, pero permanecen retenidos e intactos dentro de galpones de seguridad.
Asimismo, los protocolos internacionales imponen un freno estricto a las plantas de fundición, exigiéndoles certificar documentalmente que los lingotes no provienen de la devastación ambiental ni sustentan a grupos armados ilegales.
Aunado a esto, los expertos recuerdan la contradicción histórica del mandatario estadounidense, quien en marzo de 2019 introdujo el oro venezolano dentro de una lista negra sancionatoria por sus nexos con prácticas corruptas.
El acuerdo con Minerven y el rol logístico de Trafigura
Un convenio de 165 millones de dólares tras la captura de Maduro
Por otra parte, la postura de la Casa Blanca experimentó un viraje radical en marzo de este año, apenas dos meses después del arresto del exmandatario venezolano.
Delegados oficiales del Gobierno de Estados Unidos pactaron un acuerdo de grandes dimensiones con la compañía estatal Minerven para colocar hasta una tonelada de metal precioso en los mercados norteamericanos.
En consecuencia, la cotización actual de ese volumen de mineral alcanza una suma aproximada de 165 millones de dólares, dinamizando los nexos comerciales entre ambos países.
De igual manera, los términos del convenio contemplan que la estatal minera entregue entre 650 y 1.000 kilogramos de barras de oro Dore al intermediario global de materias primas Trafigura.
La multinacional asume la responsabilidad logística de transportar el cargamento hacia las instalaciones industriales en territorio estadounidense.
Exigencias de transparencia frente a los estándares globales
Por añadidura, la negativa de los procesadores a fundir el cargamento pone en aprietos las proyecciones financieras que trazó la administración norteamericana.
Las refinerías temen incurrir en infracciones legales si aceptan lingotes que carezcan de trazabilidad verificada desde su punto de extracción en el arco minero.
Por otro lado, los comités de cumplimiento corporativo insisten en aplicar auditorías independientes antes de autorizar el ingreso del metal al circuito comercial regular.
De modo que el intento por canalizar el oro venezolano hacia los mercados globales choca directamente contra los estándares internacionales de sostenibilidad y transparencia.
Con información el The New York Times y EFE
