Justicia francesa impone la pena máxima a Swiftair por negligencia en el accidente de Air Algérie que dejó 116 muertos en el Sahel y abre un plazo de diez días para apelar. Un tribunal de París declaró culpable este lunes 28 de septiembre de 2026 a la compañía española Swiftair del delito de homicidio involuntario, castigándola con una multa de 225.000 euros por su papel determinante en la tragedia del vuelo Air Algérie AH5017 ocurrida en 2014.
El siniestro cobró la vida de sus 116 ocupantes en el desierto de Mali, incluyendo a 54 ciudadanos franceses y a los seis tripulantes de nacionalidad española.
Negligencia en el adiestramiento de pilotos y rechazo a los descargos de Boeing
La magistrada que presidió el tribunal fundamentó la sentencia en las graves fallas operativas internas que exhibió la transportista.
La jueza determinó que la empresa incurrió en «una negligencia general en la formación» de los dos aviadores al mando de la nave, deficiencia que impidió una maniobra oportuna cuando el avión ingresó a una violenta tormenta tropical sobre la región del Sahel.
En tal sentido, las condiciones climáticas congelaron los sensores de presión externa, fenómeno físico que provocó una drástica caída de velocidad hasta precipitar el fuselaje contra el suelo maliense.
De este modo, el dictamen desestimó por completo la tesis de la defensa de Swiftair, corporación que intentó eludir su responsabilidad alegando supuestos errores en los manuales de vuelo redactados por el fabricante estadounidense Boeing.
Asimismo, la sala judicial impuso a la firma española la obligación de abonar cerca de 300.000 euros en indemnizaciones a las agrupaciones civiles que actuaron como parte querellante.
Aunado a esto, las leyes procesales conceden a la empresa un lapso improrrogable de diez días continuos para consignar un recurso de apelación contra esta condena penal.
Antecedentes del siniestro y la pugna legal en dos países
El recorrido del McDonnell Douglas y la postura empresarial
Por otra parte, la causa judicial analizó la trayectoria de la aeronave siniestrada durante aquella trágica jornada.
El aparato McDonnell Douglas MD-83 —propiedad del consorcio Boeing desde 1997 y operado bajo régimen de arrendamiento para Air Algérie— cubría el itinerario entre la capital de Burkina Faso, Uagadugú, y la ciudad de Argel cuando colisionó el 24 de julio de 2014.
En consecuencia, el impacto aniquiló a viajeros provenientes de 15 países distintos, sumando entre las víctimas mortales a 23 ciudadanos burkineses junto al contingente francés y español.
De igual manera, los representantes legales de Swiftair alegaron durante las audiencias que la línea aérea respetó la totalidad de los protocolos de navegación, rechazando cualquier calificativo de desidia y recordando que la Audiencia Nacional de España ya había decretado un sobreseimiento provisional del caso en Madrid.
Reacción de los deudos y exigencia de aprendizaje sectorial
Por añadidura, los familiares de los fallecidos manifestaron su desahogo en los pasillos judiciales tras más de doce años de dilatadas maniobras procesales.
El letrado Sébastien Busy, quien defiende a la inmensa mayoría de las familias afectadas, calificó el veredicto como un bálsamo reconfortante y reprochó las tácticas dilatorias que la compañía ejecutó para entorpecer el juicio:
«Primero vamos a esperar los diez días para ver si se interpone un recurso de apelación, esperamos que haya un poco de consideración por el dolor de las familias de las víctimas. Por mi parte, llamo a Swiftair a reflexionar y decirse: bueno, ya está. Dejen de hacer sufrir a los familiares».
Por otro lado, Franck Giacometti, quien perdió a diez seres queridos en el desastre —entre ellos a su hermano y dos sobrinos—, portó una camiseta conmemorativa con el número 116 e hizo un balance sobre la trascendencia del veredicto:
«Estoy satisfecho con el trabajo constante de doce años. Y también espero, en todo esto, que ellos no hayan muerto en vano y que sirva de ejemplo para todo el sector aéreo».
Giacometti denunció además que los recursos interpuestos por la aerolínea ante instancias comunitarias para eludir a la judicatura gala postergaron el inicio del juicio oral entre dos y tres años adicionales.
De modo que el veredicto parisino zanja una de las batallas más amargas en la historia reciente de la aviación comercial internacional.
Con información de EFE
