El PIB de Venezuela podría multiplicarse hasta por cinco en diez años según McKinsey & Company mientras expertos condicionan el despegue al crédito y al petróleo. Un análisis elaborado por altos ejecutivos de la consultora global McKinsey & Company, publicado por el portal Valora Analitik, reveló este domingo 27 de septiembre de 2026 que el Producto Interno Bruto (PIB) de Venezuela podría multiplicarse entre tres y cinco veces en un horizonte de ocho a diez años si confluyen factores favorables.
No obstante, los especialistas advierten que este salto cuantitativo depende de sostener en el tiempo condiciones propicias para invertir, producir y reabrir el financiamiento bancario.
Cambios recientes y tres pilares para el crecimiento potencial
Los analistas Eduardo Rodríguez, socio y colíder de Retail en Hispanoamérica, y William Fookes, líder de Operaciones para América Latina de McKinsey, recalcaron que el país registró virajes de peso durante el último semestre.
Los consultores valoraron las modificaciones legales en hidrocarburos, la actividad minera, la reactivación paulatina de vuelos internacionales, los anuncios sobre la deuda externa y la flexibilización de trabas en la banca nacional.
En tal sentido, los autores aclararon que este repunte representa un escenario de posibilidades y no una predicción infalible, pues exige estabilidad en las reglas de juego institucionales.
Asimismo, los especialistas sostienen que tres motores determinarán el éxito del proceso: la expansión de la industria energética, la llegada de nuevos capitales privados y la recuperación efectiva del crédito.
Aunado a esto, el informe resalta que los yacimientos de crudo y gas natural constituyen la base de arranque indispensable, requiriendo inversiones intensivas para modernizar la infraestructura operativa.
Por añadidura, áreas como la minería y el sector agrícola albergan un margen significativo de desarrollo en el mediano plazo para dinamizar el consumo interno.
Intermediación financiera, reconstrucción y visión regional
La brecha del crédito y el impacto de los terremotos
Por otra parte, los expertos enfatizaron el abismo existente entre la intermediación bancaria venezolana y los estándares de los países vecinos.
Rodríguez y Fookes detallaron que los préstamos bancarios en el país representan menos del 5% del PIB, una proporción mínima frente al más del 40% que registra el sistema financiero de Colombia.
En consecuencia, los economistas indicaron que una mayor entrega de créditos deberá acompañar el renacer de los negocios y el gasto de los hogares.
De igual manera, el documento analiza el impacto humano y material de los dos sismos que sacudieron la nación el pasado 24 de junio, catalogándolos como una variable coyuntural de primer orden.
A este respecto, los investigadores señalaron que las labores de reconstrucción demandarán cuantiosas obras civiles, exigiendo elevar la capacidad productiva de las industrias locales.
Encadenamiento con América Latina y captura de oportunidades
Por otro lado, la reactivación integral podría modificar los flujos de intercambio comercial en toda la cuenca sudamericana.
Las economías de la región podrían suministrar tecnología, bienes de capital y experiencia empresarial para apuntalar las cadenas logísticas en territorio venezolano.
De modo que los inversionistas que operen con rigor estratégico podrán capturar rendimientos de gran valor en medio del actual entorno desafiante:
«En última instancia, una recuperación sostenida dependerá de un conjunto amplio de condiciones: previsibilidad económica y regulatoria, acceso a capital y financiamiento, infraestructura, disponibilidad de talento y un entorno que permita inversiones de largo plazo. El futuro puede pertenecer a quienes se atrevan a capturar la oportunidad».
Con información de Banca y Negocios
