Trump anula casi $1.000 millones aprobados por el Congreso para frenar planes de diversidad y refugio desatando furor legislativo. En una polémica maniobra presupuestaria que redefine los equilibrios constitucionales en Washington, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, resolvió suprimir cerca de mil millones de dólares en partidas financieras previamente autorizadas por el Congreso.
La Casa Blanca formalizó el viernes este bloqueo de recursos apelando a una prerrogativa ejecutiva inusual y altamente controvertida para eliminar el financiamiento asignado a la asistencia de inmigrantes, planes educativos y proyectos orientados a la diversidad social.
La Oficina de Administración y Presupuesto catalogó estos desembolsos como los gastos más perjudiciales dentro de las arcas públicas.
Áreas impactadas y argumentos de la Casa Blanca
El grueso del ajuste recae directamente sobre programas del Departamento de Salud y Servicios Humanos que atienden a refugiados y menores no acompañados.
El Gobierno federal argumenta que el erario público no requiere sostener estos rubros asistenciales debido a que los cruces fronterizos no autorizados experimentaron un descenso sustancial durante los últimos meses.
En tal sentido, la administración clausura partidas del Departamento de Educación concebidas originalmente para apoyar el rendimiento de estudiantes migrantes.
Asimismo, la tijera presupuestaria elimina una división del Departamento de Justicia dedicada a rebajar las tensiones raciales y apaga una iniciativa de desarrollo empresarial para comerciantes de minorías.
Aunado a esto, la Casa Blanca suprimió los fondos para servicios de asesoramiento habitacional del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano.
Por añadidura, los portavoces presidenciales cancelaron una cadena de subvenciones sanitarias a las que calificaron de dañinas y descaradamente ideológicas.
Nexos políticos y fuerte condena en el Senado
Señalamientos contra exfuncionarios demócratas
Por otra parte, la presidencia estadounidense justificó el desmantelamiento de estas asignaciones exponiendo las conexiones políticas de sus promotores:
El comunicado oficial del despacho oval subraya que antiguos colaboradores del expresidente demócrata Barack Obama dirigen varias de las organizaciones que recibían estos subsidios federales.
En consecuencia, el equipo de Trump alega que el dinero público alimentaba estructuras partidistas contrarias a los lineamientos de su plan de gobierno.
De igual manera, los defensores de los derechos civiles alertan que esta desfinanciación repentina dejará desprotegidas a miles de familias vulnerables en distintos estados de la Unión.
Ruptura y rechazo en las filas republicanas
Por otro lado, la decisión de la Casa Blanca provocó un terremoto político instantáneo dentro de su propio bloque partidista en el Capitolio:
La senadora republicana por el estado de Maine y presidenta del influyente Comité de Asignaciones del Senado, Susan Collins, condenó frontalmente la medida de Trump.
Collins, quien afronta actualmente una reñida contienda para lograr su reelección legislativa, censuró la invalidación unilateral de los acuerdos bipartidistas que el pleno del Congreso sancionó formalmente.
De modo que la maniobra del presidente profundiza las fracturas entre el ala conservadora tradicional y los sectores más radicales del Ejecutivo.
Con información de AP
