Rebeldes de Tigré desatan una fuerte ofensiva en el norte de Etiopía y amenazan con arrastrar al Cuerno de África a una guerra regional. La frágil estabilidad lograda en el norte de Etiopía sufrió una grave fractura este jueves 24 de septiembre de 2026 tras el estallido de intensos combates armados en la región de Tigré, epicentro de una vasta ofensiva lanzada por las fuerzas locales que extendió de inmediato las hostilidades hacia las provincias vecinas de Afar y Amhara.
Esta reactivación del fuego amenaza con liquidar definitivamente el acuerdo de paz suscrito en Pretoria en 2022 entre el Gobierno federal etíope y el Frente de Liberación Popular de Tigré (TPLF), abriendo un escenario de alta incertidumbre que podría entrelazar este foco con las disputas militares activas en Sudán, Somalia y el mar Rojo.
Advertencias de expertos y llamados urgentes de la Unión Africana
Analistas internacionales observan con honda inquietud cómo la reactivación armada trasciende los límites regionales:
El periodista británico y especialista en dinámicas de seguridad del Cuerno de África, Martin Plaut, ofreció un sombrío diagnóstico a la cadena internacional DW sobre el efecto expansivo de las hostilidades:
«Si un conflicto se propagara más allá de las fronteras, es muy posible que un enfrentamiento entre Eritrea y Etiopía terminara involucrando también a fuerzas sudanesas, lo que podría arrastrar a toda la región a una guerra».
En tal sentido, Jalale Getachew Birru, analista sénior de la organización especializada ACLED, coincidió en rechazar cualquier análisis que considere este brote como un hecho aislado dentro del territorio nacional:
«El caso etíope no es un caso aislado en el Cuerno de África. También involucra a los países vecinos y se está manifestando en los países del Cuerno de África».
Asimismo, el presidente de la Comisión de la Unión Africana (UA), Mahmoud Ali Youssouf, advirtió que la reconfiguración de pactos armados arriesga los avances diplomáticos alcanzados desde 2020.
Aunado a esto, el organismo regional demandó el cese inmediato de cualquier maniobra que agudice la confrontación, exhortó a retomar el diálogo formal bajo las cláusulas de Pretoria e instruyó al expresidente nigeriano Olusegun Obasanjo a liderar gestiones de mediación.
Alianzas armadas, riesgo comercial y la sombra de Eritrea
Nueva coalición interna y peligro sobre la salida a Yibuti
Por otra parte, el TPLF consolidó un pacto estratégico con otros seis movimientos armados etíopes para derrocar militarmente al primer ministro Abiy Ahmed:
La coalición incorpora de forma sorpresiva a la milicia amhara Fano, fuerza que combatió frontalmente a los tigrianos durante la guerra pasada pero que hoy comparte la meta de acorralar al Ejército federal en múltiples frentes.
En consecuencia, los tiroteos registrados en la provincia de Afar generan alarma particular debido a su proximidad con las fronteras de Eritrea y Yibuti.
Por esa franja transita la carretera fundamental que abastece a Etiopía, nación privada de litoral marítimo que moviliza el grueso de su intercambio mercantil internacional a través del puerto yibutiano.
La rivalidad con Asmara y las ambiciones en el mar Rojo
De igual manera, el deterioro de las relaciones entre Adís Abeba y el régimen eritreo añade un factor de alta volatilidad:
Las tropas eritreas combatieron junto a los soldados de Abiy Ahmed entre 2020 y 2022, sin embargo, el interés etíope por recuperar un acceso soberano al mar Rojo fracturó el vínculo bilateral:
«La guerra sin duda podría escalar y Eritrea podría involucrarse», sostuvo Plaut.
Por añadidura, el Ejecutivo etíope acusa formalmente a las autoridades de Asmara de armar y financiar a facciones rebeldes dentro de sus fronteras, versión que el mando eritreo rechaza categóricamente.
La conexión sudanesa y la encrucijada del mar Rojo
Convergencia de intereses en el frente de Sudán
Por otro lado, la guerra civil que desangra a Sudán desde 2023 funciona como un detonante potencial de contagio bélico para toda la cuenca regional:
Los analistas apuntan que Etiopía y Eritrea intervienen de forma encubierta en bandos enfrentados, ubicándose el Gobierno etíope junto a las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) de Mohamed Hamdan Dagalo «Hemedti», mientras Eritrea, Egipto y Arabia Saudita respaldan al Ejército sudanés regular.
En tal sentido, Emiratos Árabes Unidos afronta acusaciones de canalizar recursos para las RSF, creando un cruce de intereses financieros y militares donde cualquier error de cálculo desataría una conflagración entre bloques opuestos.
Seguridad en Bab el-Mandeb y el fantasma de las 600.000 víctimas
Aunado a lo anterior, la cercanía geográfica con el estrecho de Bab el-Mandeb multiplica las repercusiones comerciales para las flotas navieras de todo el planeta:
El control de Eritrea sobre la terminal marítima de Asab confiere a cualquier eventual choque una dimensión vital para la navegación entre el océano Índico y el canal de Suez.
Pese a que las facciones armadas no operan bajo una jefatura común, el recuerdo de las 600.000 muertes provocadas por la anterior confrontación en Tigré estremece a los observadores internacionales.
«Sin duda, existe el peligro de que esto se convierta en un conflicto extremadamente sangriento», alertó Plaut al recordar el alto costo humano del pasado reciente.
Con información de DW
