Valencia, 19 de septiembre de 2026-. El Pentágono puso en marcha directrices para realizar pruebas obligatorias de testosterona a militares varones de 30 años o más.
La nueva política, anunciada por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, busca detectar posibles casos de deficiencia de testosterona entre los integrantes de las Fuerzas Armadas.
El programa excluye inicialmente a las mujeres. Las nuevas directrices señalan que la guía clínica correspondiente al personal femenino permanece en revisión.
Hegseth había anunciado en julio la creación del programa para detectar niveles bajos de la hormona y contribuir, según explicó entonces, a que los militares alcancen su máximo rendimiento.
El Pentágono puso en marcha directrices para realizar pruebas obligatorias de testosterona a militares varones de 30 años o más
Los lineamientos publicados el jueves establecen que los militares varones de 30 años o más deberán someterse a las pruebas.
El personal masculino más joven también podrá solicitar estos exámenes, de acuerdo con las nuevas directrices.
El cambio supone una diferencia respecto al memorando inicial de Hegseth, que contemplaba pruebas obligatorias para todos los militares.
La guía publicada posteriormente especificó que el programa está dirigido inicialmente a detectar deficiencia de testosterona en militares varones.
El Pentágono indicó que la guía de práctica clínica para mujeres todavía está en revisión y será publicada después de su aprobación.
Por ahora, la administración no ha informado si las militares podrán ser evaluadas posteriormente para tratamientos hormonales relacionados con la perimenopausia.
Expertos cuestionan el cribado generalizado
La testosterona disminuye naturalmente con la edad y puede estar relacionada con la función sexual, el estado de ánimo y la densidad ósea.
Sin embargo, los expertos médicos mantienen diferencias sobre la manera adecuada de diagnosticar una deficiencia hormonal y sobre cuándo debe tratarse.
Los grupos médicos, en general, no recomiendan realizar pruebas automáticas de testosterona a toda la población masculina.
Las recomendaciones clínicas suelen considerar la terapia hormonal cuando existen síntomas compatibles y dos análisis de sangre confirman niveles bajos de testosterona.
La política del Pentágono se aparta de ese enfoque al establecer pruebas para todos los militares varones a partir de los 30 años.
La medida coincide además con un creciente interés por la testosterona entre influencers y podcasters dedicados a la salud masculina.
Algunos promueven la hormona para aumentar la energía, la musculatura o generar una sensación de mayor juventud.
Sin embargo, las nuevas directrices militares reconocen que la evidencia científica no respalda su uso para mejorar la energía, la vitalidad, la función física o la capacidad cognitiva.
La terapia no será obligatoria para los militares
Los lineamientos no establecen que un militar deba recibir terapia de reemplazo de testosterona si los resultados indican que puede ser candidato.
El documento reconoce beneficios demostrados principalmente relacionados con la función sexual y determinadas medidas corporales, incluida la densidad ósea.
También advierte sobre posibles efectos secundarios del tratamiento.
Uno de los principales riesgos señalados es la reducción de la producción de espermatozoides. Cuando la testosterona se administra externamente, el organismo puede reducir o detener su producción natural.
Por esta razón, las directrices establecen que los médicos militares no deben proporcionar terapia de testosterona a quienes esperen tener hijos en un futuro cercano.
El tratamiento plantea dificultades durante los despliegues
La política también contempla restricciones relacionadas con el carácter controlado de la testosterona.
Las nuevas directrices advierten que su utilización durante despliegues militares requiere resolver previamente aspectos relacionados con suministro, custodia, almacenamiento y continuidad del tratamiento.
La testosterona inyectable necesita almacenamiento a temperatura ambiente controlada y está sujeta a mecanismos de control y registro propios de una sustancia controlada.
Los militares que reciban terapia de reemplazo deberán garantizar que cuentan con suministro suficiente durante sus despliegues.
Estas condiciones contrastan con las declaraciones realizadas por Hegseth en julio, cuando vinculó el tratamiento hormonal con la preparación psicológica y mental necesaria para las operaciones militares.
