Valencia, 7 de septiembre de 2026-. Irán declarará en los próximos días una zona de prohibición en las inmediaciones del estrecho de Ormuz, una ruta marítima estratégica que permanece bloqueada por Teherán desde el inicio de su conflicto con Estados Unidos, según informó este domingo el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Mohsen Rezai.
«En los próximos días se declarará una zona prohibida fuera del estrecho de Ormuz. Comenzará en la línea del bloqueo de la Armada de Estados Unidos e incluirá sectores del Golfo», afirmó Rezai a través de la televisión estatal, advirtiendo que cualquier embarcación que ingrese será sancionada.
Irán declarará zona de prohibición en el estrecho de Ormuz que permanece bloqueado por Teherán desde el inicio de conflicto con Estados Unidos
Las declaraciones ocurren luego de que el principal negociador iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, amenazara con endurecer la respuesta militar de Teherán tras los recientes ataques perpetrados contra buques petroleros y la consiguiente réplica iraní contra activos estadounidenses en la zona.
«Los estadounidenses deben haber comprendido que la era de las respuestas proporcionales terminó», señaló Qalibaf en un discurso oficial, asegurando que cualquier nueva agresión contra los intereses de su país recibirá una represalia más rápida e intensa.
Por su parte, la Guardia Revolucionaria iraní reportó este domingo el supuesto ataque contra un vehículo marino militar estadounidense no tripulado que intentaba ingresar al perímetro de seguridad, una versión desmentida categóricamente por el portavoz del Mando Central de Estados Unidos (Centcom), Tim Hawkins, quien la calificó de «mentira total».
Reanudación de las hostilidades en la ruta petrolera
Tras semanas de relativa calma, las tensiones se recrudecieron desde el pasado 30 de agosto con los bombardeos norteamericanos sobre infraestructuras en el estrecho, manteniendo el tráfico marítimo al mínimo debido al bloqueo de Teherán y al cerco portuario de Washington.
La instauración de la nueva zona de exclusión anunciada por las autoridades iraníes amenaza con crispar aún más la seguridad en el Golfo y mantener la presión sobre los mercados energéticos globales.
